LA PARUSÍA

Entendemos la Parusía, como la segunda venida de Jesucristo, a la tierra, todas las referencia evangélicas dicen que la Parusía, será un evento glorioso, un regreso triunfal de Jesucristo y el establecimiento Definitivo del Reino.

Nos gusta a veces hablar del Juicio Final, pero con sinceridad, no estamos deseosos de que sea tan pronto. Es una fecha que no sabemos, esta en los planes de Dios, pero es un misterio.

Cuando hablamos de la gloriosa vuelta de Jesucristo, nos produce inquietud, talvez preocupación, e incluso, hay quien manifiesta un cierto temor. Eso depende de cómo estamos de preparado para ese día y, porque no sabemos cómo y de que forma será nuestro ingreso al Reino de los Cielos y, si seremos beneficiados con esta recompensa.

La vuelta de Jesucristo, no va a ser una repetición de los hechos como ya sucedieron según el relato de los evangelios, respecto a eso no debemos confundirnos. Este regreso, va ser como un advenimiento. Esta será una llegada o una venida bien esperada y solemne, tendremos a un Jesús definitivo y en gloria.

¿Cuando va a suceder esto? Santiago, nos invita a ser pacientes hasta la venida del Señor, así lo expresa; “Por lo tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. He Aquí, el labrador espera el precioso fruto de la tierra, Aguardándolo con paciencia hasta que reciba las lluvias tempranas y Tardías. Tened también vosotros paciencia; afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor Está cerca.” (Santiago 5 7-8)

El sentido de Parusía también es presencia y venida, pero la venida es una sola, comienza con la encarnación. A partir de ese instante tenemos la presencia de Jesucristo, Siendo así, la Parusía también es “epifanía”, es decir una manifestación, pero esta será pública de Jesús en nosotros. En otras palabras Jesucristo nos mostrara su rostro.

Jesús, no subió a los cielos para sentarse la derecha del Padre para alejarse de nosotros, el sigue desde allí con nosotros, de esa forma es como no se ha ido nunca de este mundo. El esta vivo en nuestra mente y nuestros corazones. Esta en nosotros entonces sentir la presencia de Jesús.

Y desde el Cielo, ha de venir ha juzgar a los vivos y a los muertos. Entonces lo que debe llenar todos nuestros pensamientos, es la esperanza del encuentro y el regreso del Señor Jesus. Preparemos pues, nuestra vida dedicada a tener un rencuentro feliz.

La vuelta de Jesucristo es el regreso, este será el mayor de los acontecimientos. Así es como con mucho amor deseamos la venida del Señor. Los discípulos oyeron el mensaje cuando Jesús se elevaba al cielo: “Este Jesús, quien fue tomado de vosotros arriba al cielo, Vendrá de la misma manera como le habéis visto ir al cielo.” (Hch 01, 11).

No perdamos la fe, a imitación de los apóstoles, ellos mantuvieron su fe, quizás hubo alguna inquietud, pero finalmente comprendieron que la despedida no era definitiva, Jesús volvería otra vez para llenar el mundo de su luz y gloria. Pero para estar presente en este suceso, hay que participar en el destino de Cristo, “Entonces Jesús dijo a sus Discípulos: --Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a Sí mismo, tome su cruz y Sígame”. (Mt 16, 24).

No hay otro camino para salvarse que seguir la causa de Jesucristo, así nos dice El mismo, “Porque el que quiera salvar su vida la Perderá, y el que pierda su vida por causa de Mí la Hallará.” (Mt, 16, 25).

Si vivimos conforme a lo que El nos enseña en los evangelios, podemos estar alegres y esperanzados, porque seremos testigos de su regreso. “Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces Recompensará a cada uno” (Mt 16, 27)

A su regreso, Jesús, determinará para siempre los destinos de los hombres, no tenemos duda, Jesús es quien dirá la última palabra. Debemos mantener la fe y estar en constante oración, hasta el día de la parusía, ese será el gran encuentro con el Señor. Pidamos con alegría y sin temor la venida del Reino de Dios, esa es nuestra autentica esperanza como cristiano, no las temporales, aunque parezcan muy legitimas.

San Pablo nos insta a vivir en cada Misa: "siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que el vuelva". Por eso pedimos "vivir siempre libres de pecado mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo"
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección ¡Ven Señor Jesús!"

Dios le Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant