Santa Teresa de Jesús está considerada la más grande mística de la Iglesia. Teresa nació en Ávila el año 1515. Fue la mayor de 10 hermanos. A los 21 años entra en el monasterio de las carmelitas de la Encarnación de Ávila. A los 39 años se convierte plenamente a Cristo. Funda 16 conventos y reforma la orden religiosa del Carmelo. Murió a los 67 años.

Escribió importantes libros de espiritualidad. Su libro “Camino de perfección” es el libro que está más al alcance de todos. Su obra más importante: “Castillo interior o Moradas”.

Su espiritualidad está fundada en tres ideas claves en las que se moverá toda su vida:

1. Dios existe, está vivo y operante.
2. Él ha transformado mi vida.
3. Teresa experimentó la presencia de Dios en su alma.

Grados de Oración en santa Teresa

Para santa Teresa de Jesús la oración es el camino más seguro para llegar a Dios. Ella distingue varios grados de esta oración que nos acerca a Dios:

1. Oración vocal: Es el primer grado. No le gustaba las oraciones vocales largas o complicadas. Su oración predilecta era el Padrenuestro, el avemaría, el credo —sobre todo la frase “su reino no tendrá fin”—. En la misa, las palabras “Tú sólo eres Santo”. Rezaba todos los días el rosario.

2. Meditación: Es el segundo grado de oración en Santa Teresa de Jesús. No debe confundirse con la oración mental.

3. Oración afectiva: No está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho…

4. Recogimiento adquirido: Consiste en encerrarse dentro de sí mismo para encontrar allí a Dios y conversar amorosamente con Él en forma cada vez más simplificada.

5. Recogimiento infuso: Dan ganas de cerrar los ojos y no oir, ni ver ni entender sino aquello en que el alma entonces se ocupa, que es poder tratar con Dios a solas.

6. Oración de quietud: Una paz interior inmensa.

7. Oración de unión: Hay una ausencia total de distracciones. Certeza de haber estado el alma unida a Dios. Ausencia de cansancio.

8. Unión extática: Raptos y éxtasis.

9. Unión transformativa: Matrimonio espiritual. Alma deificada.

Santa Teresa deja bien claro que sin esfuerzo personal no hay encuentro con Dios.

Santa Teresa cuenta lo que experimenta, describe lo que pasa en su alma. No intenta explicar por la filosofía en qué consiste la unión con Dios. Tampoco recurre nunca a la metafísica ni a nada parecido. Siempre recurre a la experiencia de sí misma, a su psicología y desde ahí trata de comunicar a los demás esa experiencia gozosa del encuentro con Dios.