El que permanece en la interioridad como debe, ese está bien en todos los lugares y con todas las personas. Pero el que no está bien, no está bien en ningún sitio y con ninguna persona. Ahora bien, está bien interiormente el que tiene a Dios en sí mismo. El que tiene a Dios en la verdad, le tiene también en todos los lugares, le tiene en la calle y en toda la gente tan bien como en la Iglesia, o en el desierto o en la habitación, y todo lo que hace no lo hace tanto él como Dios que está en él.

(M. Eckhart)