Con el Evangelio a la calle


¿ESTÁN OBSOLETOS LOS DIEZ MANDAMIENTOS?

Confieso que me sorprendió enormemente. Leía el pasado otoño el Magazine de un diario de tirada nacional, cuando me encontré el siguiente titular: ¿AUN SON DIEZ LOS MANDAMIENTOS?..

El articulista iniciaba su trabajo con una, cuanto menos, sorprendente pregunta: ¿Puede tener vigencia algo escrito hace más de tres mil años?
Mi curiosidad se puso en alerta. El autor del artículo comentaba que los Mandamientos no solo se han enseñado en la doctrina católica. Protestantes, judíos y ortodoxos, también poseían el Decálogo e incluso en el Corán aparecen recogidos sustancialmente esos Mandamientos. Al final del artículo daba paso a filósofos y teólogos que a favor (los menos) o en contra de sus teorías, expresaban sus opiniones.

Las había para todos los gustos. Uno, apuntaba que “no veía una barbaridad el reeditarlos”. Otro, indicaba que era “una acuñación más o menos legendaria que él cambiaría.” Aquel, escribía que eran “algo del pasado”. Alguien, expresaba su opinión respecto a que no le parecía bien titular como Mandamientos de la ley de Dios, lo que en definitiva sería una doctrina sobre los derechos humanos.

El más benévolo, apuntaba que “posiblemente en cierto sentido, bien podrían estar obsoletos”. El siguiente, opinaba haciendo gala de una raquítica filosofía y recordando la célebre frase emitida por Groucho Marx, diciendo: “Estos son mis principios principales y, si a usted No le gustan... tengo otros”. Personalmente pienso que sería bonito tener unos principios o mandamientos adaptados a cada uno… pero.

Con el Evangelio a la calle, tratará de descubrir nuestros problemas actuales, con la seguridad de que éstos, también se reflejaron en aquella tabla que Moisés recibió en la cima del Monte Sinaí, hacia el año 1250 antes de Cristo y que son la base de la moral cristiana.

Los Mandamientos, no son un tratado de ética, moral y derechos, sino más bien un contenido de obligaciones que deberíamos cumplir. Normas básicas para una mejor convivencia entre los hombres y que con la llegada de Jesús fueron ampliadas con sus divinas enseñanzas.
Nos señalan preceptos religiosos dirigidos a amar a Dios y éticos para amar al prójimo. Suprimir algunos de estos preceptos, sería no entender el espíritu de la religión cristiana.
Estoy convencido, que cualquier problema que actual tengamos, está contenido en Los Diez Mandamientos. Hay que buscarlos en esas pequeñas frases que componen el Decálogo. Y descubrir sus enseñanzas con un corazón limpio, sincero, abierto y sencillo, como lo hacía el Maestro en su vida pública.

J. G.