Los católicos nos reunimos con mucha frecuencia para celebrar la misa. Muchas personas dicen que no terminan de entender qué es lo que hacemos en ella. Otros dicen que la misa es siempre lo mismo… Cuando una persona va descubriendo con fe profunda qué es la misa, se da cuenta de algo fundamental: la Eucaristía es el centro de la vida del cristiano.

Te ofrecemos un breve recorrido histórico para que veas cómo se fue formando la misa tal cual hoy la conocemos.
La misa tiene tres partes fundamentales:

1. Ritos Iniciales.
2. La Liturgia de la Palabra.
3. La Liturgia Eucarística.

Veamos cada una de estas tres partes y los ritos que la componen:
1.- Ritos Iniciales:
La comunidad está reunida para la celebración de la misa. Todo lo que se hace en este primer momento antiguamente no existía, sino que la misa comenzaba proclamando directamente la Palabra de Dios. A partir del siglo IX se empezaron a añadir estos elementos:

1. El saludo al altar y a la comunidad:
Besar el altar es signo de veneración y de respeto. El altar representa a Cristo como la piedra; representa lo que es fijo, lo que no cambia con el paso del tiempo.
El saludo a la asamblea manifiesta a la comunidad la presencia del Señor.
El sacerdote actúa en nombre de Cristo, el verdadero sacerdote maestro y guía de la comunidad cristiana.
El sacerdote saluda: El Señor esté con vosotros y la comunidad contesta: y con tu espíritu; esto es: que el sacerdote necesita que el Señor esté con él para realizar bien su ministerio.

2. El acto penintencial:
Se introduce en la misa en el siglo X.
El sentido del acto penitencial es fácil de comprender: Antes de comulgar con Cristo, no sólo en la Eucaristía propiamente dicha, sino también como Palabra de Dios, la comunidad se manifiesta débil. Hace un acto de humildad e invoca el perdón y la ayuda de Dios.

3. Señor ten piedad…
Pedimos a Cristo su misericordia, porque por nuestra parte sólo podemos ofrecer pobreza.

4. El Gloria:
Es un himno antiquísimo, probablemente de los siglos I o II.
En un principio se usaba sólo en Navidad y únicamente cuando la celebración era presidida por un obispo. Mas tarde fue extendiéndose a todas las misas hasta que ya en el siglo IX, su uso era generalizado. Es una oración que habla de alegría, confianza, humildad. La mirada de la comunidad está puesta en la gloria de Dios.

5. La oración colecta:
Apareció en el siglo V.
El sacerdote invita a la comunidad a rezar diciendo: Oremos, y recita la oración que siempre es de confianza y de petición propia.

2.- La Liturgia de la Palabra:
En este segundo momento de la misa la comunidad se sienta y pasamos a escuchar la Palabra de Dios. La comunidad cristiana ha organizado la celebración con dos partes integradas:

* La proclamación de la Palabra de Dios.
* El sacramento.

La Palabra de Dios crea el ambiente de fe para la eucaristía. La comunidad acoge primero a Cristo como Palabra, comulga con Él, para celebrar después el memorial de su muerte salvadora. Cristo, por su palabra, también se hace presente en la comunidad.

1. Las lecturas de la Palabra de Dios:
¿Por qué hay que leer la Biblia cuando se celebra la eucaristía?
La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo. Por eso el magisterio de la Iglesia ha podido hablar de una presencia real de Cristo también en su palabra.
En los primeros siglos se leían más lecturas que ahora. Hubo tiempos en los que se proclamaban 5 ó 6 lecturas en la misa. Desde el siglo VIII se hacen tres lecturas.
Las lecturas están distribuidas en tres libros llamados leccionarios. Cada leccionario es para un año, de esta forma la lectura que escuchamos cada domingo en misa va rotando cada tres años.
Normalmente en los domingos la Palabra de Dios tiene cuatro momentos:
1. Primera lectura: Es del Antiguo Testamento, esto es, de los libros de la Biblia que se escribieron antes de nacer Jesús. Esta primera lectura se escoge para que esté en sintonía y tenga alguna referencia con el evangelio que vendrá después.
2. El salmo responsorial: Es la respuesta de la comunidad a esta lectura. El salmo también es del Antiguo Testamento.
3. Segunda lectura: Presenta las cartas del Nuevo Testamento, o sea, de los libros de la Biblia que se escribieron después de la muerte y resurrección de Jesús.
4. El Evangelio: Se proclama un fragmento de alguno de los cuatro evangelios (puede ser de san Mateo, san Marcos, san Lucas o san Juan).

2. La homilía:
Es uno de los elementos más antiguos de la liturgia de la Palabra.
La homilía ya estaba en el siglo II.
El sacerdote hace una explicación de lo leído a sus hermanos. El celebrante invita a sus hermanos a vivir en nuestra vida el mensaje de las lecturas bíblicas que hemos escuchado.

3. El credo:
Antiguamente la oración del credo sólo se usaba en el proceso de formación para recibir el bautismo y en la celebración de los mismos. En el siglo V o VI se introdujo ya en la eucaristía.
En el Credo el pueblo da su consentimiento y su respuesta a la Palabra de Dios oída en las lecturas y la homilía. También en el Credo la comunidad dice en qué cree antes de empezar la propia celebración eucarística.

4. La oración universal:
Es la conclusión de la liturgia de la palabra.
Después de que Dios dirige su palabra al pueblo cristiano y éste le ha acogido, los cristianos se ponen a rezar para que lo que hemos oído se haga eficaz y se cumpla en nosotros.
En la oración de los fieles, el pueblo ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todas las necesidades de la humanidad y de la propia comunidad.

3.- La Liturgia Eucarística:
En esta parte comenzamos a prepararnos para la Eucaristía. Ya nos hemos saludado, hemos alabado a Dios, hemos escuchado su Palabra, hemos proclamado juntos el credo de nuestra fe, hemos pedido al Señor por nuestras necesidades y ahora continuamos acercándonos más a Él.

1. El ofertorio:
Traer el pan y el vino es un símbolo de la vida humana, de nuestra historia de cada día y de nuestra autoofrenda a Dios. Toda la celebración eucarística quiere expresar que la comunidad entera se incorpora a este sacrificio de Cristo.
El fruto de la Eucaristía es que nosotros mismos nos convirtamos en ofrenda permanente y víctima viva. Es un pueblo sacerdotal unido a Cristo, no independiente de Él, el que ofrece y se ofrece. En el pan y el vino ofrecemos simbólicamente algo de nosotros mismos.

2. La plegaria eucarística:
Con la plegaria eucarística empieza el centro y culmen de toda la celebración. La plegaria eucarística es una plegaria de acción de gracias y de consagración. El sacerdote invita al pueblo a elevar el corazón hacia Dios, en oración y acción de gracias, y se le asocia en la oración que él dirige, en nombre de toda la comunidad, por Jesucristo, a Dios Padre. El sentido de esta oración es que toda la comunidad de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.
El uso de la plegaria eucarística es antíquisimo. A partir del siglo XIII se comenzó a realizar la elevación del pan, después de las palabras de la institución, y más tarde se extendió el gesto al cáliz y al vino. Más tarde se añadieron otros elementos como el toque de campanas, el arrodillarse, etc.
La plegaria eucarística la proclama para la comunidad y en nombre de la comunidad, el que en la celebración está haciendo las veces de Cristo y el que ha sido designado y ordenado por el obispo como presidente de esta celebración.
Esto no quiere decir que la plegaria es del sacerdote: es de toda la comunidad y todos deben poder escucharla en las mejores condiciones. La comunidad participa en la plegaria, ante todo, escuchándola con atención y haciendo como propia las cosas que en ella se dicen.

Ritos de comunión:
La comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo es la culminación de la eucaristía.
Antes de llegar a este momento de la comunión tenemos:

3. El Padrenuestro:
Esta oración la utilizamos desde los comienzos de nuestra fe. Es una oración educativa para la comunidad que se dispone a participar de su Señor.

4. El gesto de la paz:
Con este gesto imploramos la paz y la unidad para la Iglesia y para toda la familia humana y sirve para expresar mutuamente el amor antes de participar en un mismo pan.
El gesto de la paz entre los cristianos es muy antiguo.
Antes de acudir a la comunión, la comunidad hace un gesto de reconciliación, como poniendo en acto simbólico lo que acaba de pedir y prometer en el Padrenuestro: ser perdonado y perdonar.

5. El partir el pan:
El pan que nos da Jesús es su cuerpo entregado, roto, partido.
El canto Cordero de Dios invoca a Cristo como el cordero, como el Siervo que se entrega por nosotros para quitar el pecado del mundo.

6. Comunión:
Antes de comulgar el sacerdote se prepara con una oración en secreto para recibir con fruto el cuerpo y la sangre de Cristo. La comunidad hace lo mismo rezando en silencio.
La postura más adecuada para recibir la comunión parece que es la de que el fiel se mantenga en pie. El estar en pie ha sido desde siempre la postura más coherente con una celebración como la Eucaristía. Sólo a partir del siglo XIII en occidente y para subrayar el aspecto de reverencia y culto, se generalizó hacerlo de rodillas.
Sobre el modo de recibir el cuerpo de Cristo, hemos vuelto ahora a lo que fue la costumbre general durante los primeros ocho siglos de la Iglesia: recibirla en la mano abierta. Fue a partir del siglo VI al IX cuando se comenzó a recibirla en la boca. Hoy se puede recibir el cuerpo de Cristo de las dos maneras, ya que de las dos maneras se puede expresar bien el respeto hacia la eucaristía. En España están permitidas ambas formas desde principios de 1976, siendo el fiel el que tiene que decidir cómo desea recibir la comunión.

7. Oración después de la comunión:
Después de la comunión y de un momento de silencio, el sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace suya esta oración contestando: Amén.

Ritos de conclusión:
8. El rito de conclusión tiene dos momentos:
• saludo y bendición por parte del sacerdote.
• despedida con la que se disuelve la asamblea.

Cuestiones para reflexionar:
Después de haber leído este tema y escuchar las explicaciones y ampliaciones sobre el mismo, te invitamos a reflexionar personal y comunitariamente sobre estas cuestiones:

1. ¿Cuál crees que es el motivo por el que muchos bautizados no encuentran sentido a la misa? ¿Qué les ha faltado para que lo encuentren?
2. ¿Puede la eucaristía cambiar la vida de las personas? ¿Cómo?
3. ¿Se puede ser católico sin participar en la misa con la comunidad?
4. ¿Tiene sentido decir: soy católico no practicante? ¿Por qué?
5. ¿Qué partes de la misa te ayudan más y por qué?
6. ¿Se puede vivir la fe católica individualmente, sin comunidad?
7. ¿Tiene algún sentido ir a misa y luego no intentar vivir en la vida de cada día lo que hemos escuchado en ella?
8. ¿Estás satisfecho como se vive la eucaristía en tu comunidad parroquial y por qué?
9. ¿Cuáles son las tres frases que más te gustan de la misa?
10. Si tuvieras que explicar a un niño qué es la misa, ¿Cómo lo harías?

Para recordar el tema:

1. ¿En cuantas partes se divide la misa?
2. ¿Cuántas lecturas de la Palabra de Dios se proclaman normalmente en la misa?
3. ¿Cuál es el nombre correcto de lo que la gente llama predicación?
4. ¿Sabes qué es un leccionario?
5. ¿Qué se hace en el ofertorio?
6. ¿Cuántas maneras hay de comulgar?
7. ¿Qué gesto de reconciliación hacemos los católicos en la misa antes del Padrenuestro?
8. ¿Quién puede presidir la celebración de le eucaristía?
9. ¿Qué pedimos a Cristo con el Señor ten piedad...?
10. ¿Qué hace el sacerdote en el momento de la fracción del pan?

Mario Santana Bueno.