La Iglesia católica inglesa recibe más de 5.000 nuevos conversos cada año

La mayoría procede de la Iglesia anglicana, que actualmente se encuentra al borde del cisma.

Inglaterra, 27 de junio de 2007 -
El pasado sábado, el Papa Benedicto XVI recibía en el Vaticano al primer ministro británico Tony Blair, entre rumores de una inminente conversión al catolicismo del líder británico. Aunque el Vaticano no realizó comentario alguno al respecto, en declaraciones al diario «The Times», Tony Blair, de confesión anglicana, afirmaba que «las cosas no están tan resueltas como parecen».

Sin embargo, todo parece indicar que la conversión de Blair es cuestión de tiempo y que, «por cuestiones de sensibilidad», el anuncio de su conversión no llegará hasta que el primer ministro abandone definitivamente el número 10 de Downing Street. Pero el propio Blair no es más que la cara pública del camino de regreso a la fe católica de miles de ingleses, la mayoría provenientes de la Comunión Anglicana.

El padre Gerard Sheehan es párroco de la iglesia de Santo Tomás Moro, en la diócesis londinense de Westminster, y sigue el goteo de conversiones muy de cerca: «Westminster es la diócesis más grande de Londres y, sólo en cada Pascua, cada año, son bautizados o recibidos en plena comunión unos 800 nuevos católicos», asegura.

«Si trasladamos las cifras a toda Inglaterra, se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la Iglesia católica inglesa recibe un promedio de 5.000 nuevos fieles adultos cada año», confirma. «Claro que, de esos 5.000, no todos son anglicanos, algunos proceden de otros credos, o simplemente llegan desde el agnosticismo o el ateísmo», matiza.

A pesar de todo, obtener cifras concretas no es fácil: «La Iglesia católica inglesa ha querido evitar siempre dar señales de triunfalismo, no quiere jactarse públicamente de este tipo de cuestiones, porque no busca ofender a nadie; en realidad hace tiempo que se busca la unidad entre las dos iglesias, y cualquier alarde en este sentido podría dañar el camino del encuentro», asegura.

Las conversiones alcanzaron su apogeo en los años noventa, a causa de la ordenación de mujeres obispos por parte de la rama anglicana «progresista» de EE UU. Algo inaceptable para la rama «conservadora» de la Iglesia de Inglaterra, que no permite que las mujeres lleguen al grado de obispos. «Aquel fue un momento clave», prosigue el padre Sheehan.

«Hoy, el número de conversos es menor que hace diez años, pero en el momento en que la Iglesia de Inglaterra acepte ordenar obispos a mujeres, volverán las conversiones», asegura. O en el momento en que se afronte definitivamente el problema del ordenamiento de homosexuales.

Conflictos internos

En 2002 se evitó un primer cisma porque se consiguió convencer al sacerdote homosexual británico Joffrey John para que renunciara a ser obispo (aunque se casó por lo civil con otro sacerdote). Pero la debacle llegó en 2003 con la ordenación del homosexual Gene Robinson como obispo de New Hamshire, en EE UU. Los líderes del «Global South» (África, América Latina y Asia), con 50 millones de fieles, se declararon separados de la Iglesia anglicana estadounidense.

En 2006 estuvo a punto de ser obispo de California una lesbiana con pareja, Bonnie Anne Perry, y algo más tarde fue incluso nombrada jefa de la Iglesia Episcopal la obispo Katharine Jefferts Schori, lo que provocó que una decena de diócesis amenazaran de nuevo con una secesión.

A pesar de todas las diferencias de forma y fondo, en los últimos tiempos dentro de la Comunión anglicana, el prestigio del Papado se ha recuperado y es evidente que está en marcha un serio proceso de acercamiento entre las dos Iglesias, cristalizado en la última visita a Benedicto XVI del primado anglicano Rowan Williams en noviembre de 2006.

Un proceso que muchos han iniciado ya, sin reservas ni intermediarios, anunciando su conversión y su regreso al catolicismo.

Católico Digital
miércoles, 27 de junio de 2007