Dios quiere ayudar.
Pero no puede hacer ciertas cosas
sin que el hombre se las pida.
Dios no pasa factura por nada de lo que da.
A Dios le encanta que el hombre se lo pida.
Pero no se le puede pedir a Dios cualquier cosa:
lo que no es bueno, lo que nos va a hacer daño...
¿Para qué pedir si no puedo pedir lo que quiero?
¡Qué curioso! Yo puedo hacer de mí lo que quiero,
pero Dios no puede hacerlo.
¿Pues qué Dios tenemos?
El mejor que podríamos desear, el ideal, el soñado...
y además el único que hay.
Un Dios bueno que puede tolerar
el que nos hagamos daño, el que se lo hagamos,
pero que no puede hacernos mal porque es el todo bueno.
Jesús resolvió de un plumazo todos los problemas:
No pidió nada... sólo saber recibir como lo mejor
todo lo que el Padre consideraba bueno.
Y así resultó el mejor de los hombres,
el de los mejores consejos y palabras,
el de los mejores hechos.
¿Qué más puedes desear si sueñas con cielos nuevos,
con tierra nueva, con hombres nuevos...?

Felipe Santos, SDB
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