Yo deseando verle...
y él empeñado en no ser visto.
Dime:
¿Qué es mejor... qué prefieres?
¿Verle o que él te vea?
Me dirás que por qué no las dos cosas...
Pues no lo sé,
pero entre las dos prefiero que sea él quien me vea.
Estoy seguro de una cosa.
Si Dios no deja de verme, nunca se le escapa un detalle,
y al hacerlo nota un día que necesito verle
no será preciso que yo le diga nada;
él saldrá de su misterio y mis ojos verán la luz,
y mi corazón recuperará la paz.
Dios me ve ... así has oído tantas veces...
Siempre has pensado que para tomar nota de todo.
Pues cuando vuelvas a oírlo o a pensarlo,
"Dios me ve" significa, sobre todo,
Dios está velando por mí...

Felipe Santos, SDB
2009