Sant Jordi... Jorge, George... Giorgio...san Jorge:
O no es nadie o todos hablamos del mismo santo.
Nos iría bien el limpiar el nombre de nuestros santos
cada vez que celebramos sus fiestas.
Saber que hay cosas que pudieron hacer,
pero también las hay que nunca pudieron haber hecho.
Ciertamente que no las hicieron en vida,
pero que se las hemos "colgado" después de muertos.
Los santos no pueden ser el reflejo de nuestras pasiones,
sólo el modelo de nuestras vidas.
Este puede ser el San Jorge, Jordi ... que celebraremos el 23 de abril.
Siempre al lado del indefenso, del que padece injusticia,
del que lucha contra la ignorancia,
al lado del enamorado y de su "amor",
de quien busca amar a Dios y a los hombres,
al lado de quien necesita ayuda,
al lado de tantos a quien nosotros abandonamos
o aún condenamos.
Al lado de tantos ofrecidos a la muerte...
sacrificados a nuestros ídolos, a nuestros dragones.
A cuantos llevan su nombre, siguen sus huellas...
¡Felicidades!
Es una gozada imitar su vida...
y no digo nada llegar a su meta.

Felipe Santos, SDB
2009