Cuando Dios te llama,
Pon atención,
Es exigente, pide todo.
La conversión no se hace a medias,
la mitad del corazón o de una palabra,
la mitad de un compromiso o de una vida.
Para Dios, lo sabes,
Cuando llama a la conversión,
la transformación es total.
Es todo tu corazón el que debe transformarse,
Es tu vida, toda tu vida, la que Dios espera.
Entonces, no seas tacaño,
No comercies con él.
Si Dios nunca te llama a que vayas hasta el fin
de tu vida de hombre, de mujer, esposo, de madre,
ve y no dudes.
Toma los riesgos de la llamada, los riesgos de Dios, incluso si pierdes tu tranquilidad.
Seguro, no es fácil,
Pero no te lamentarás.

Felipe Santos, SDB
2009