Y DIOS... ?

A veces, el mundo nos parece vacío, sin Dios. Hay injusticias, y dios calla. Ha dejado el mundo tan en nuestras manos, que tenemos la posibilidad de destruirlo: y aún de crucificar a Dios.
A lo más, imaginarnos un Dios lejano, más allá de las nubes, como una galaxia. Por esto, en la soledad nos tienta tanto el tibio contacto humano…
Señor del misterio, danos a sentir tu presencia en el corazón de la vida; queremos hallarte en lo profundo de lo cotidiano.
Estás tan cerca que es un error salir en tu búsqueda, lejos. Estás presente entre nosotros, en cada uno; te revelas en todo esto que fascina o hiere.
Tú estas presente en nuestra intimidad hecha diálogo, cuando se enciende el iris del amor interpersonal. Sabemos que el pecado es solo una adoración atajada a mitad de camino.
Ven, Señor Jesús. Pero, en realidad, ya has venido; ya estás viniendo. Ya ha empezado la eternidad. Ahora sólo nos falta ver.
Entre tanto, con los ojos abiertos, te buscaremos en todos los rostros humanos. Sabemos que te estás revelando siempre, en cada sonrisa, en cada problema.
Abrenos, Señor, el oído, como una antena expectante, para escuchar tu latido, repetido en cada ser humano.
Que no te busquemos solamente en el templo, sino en la comunión de la góndola y de la acera. Que no te miremos solamente en el crucifijo, sino en la crucifixión del suburbio y del penal. Presente en nuestros hermanos, sobre todo en los más pobres y oprimidos, que sepamos encontrarte a Ti, Señor.

Luis Espinal, sj.
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