VIDA PROFUNDA

Fácilmente decimos que te hallamos en el trasiego de la vida; pero, en realidad, nuestro interior está casi siempre vacío, como un enorme inmueble.
Los gestos cristianos, las frases, nos salen de la periferia, con la carga amortiguada. Nos falta vida interior, en el silencio o sin él; pero eso sí, asirte a Ti en lo profundo. Penetrándonos como un murmullo de manantial.
Señor, ahora sentimos nostalgias de oración; pero esta debería ser nuestra hambre, cada día, y no sólo un fin de semana.
La corriente de los hechos va dejando un pozo que soterra nuestra verdadera vida, y ni siquiera sentimos nuestra indigencia.
Hace falta que te ancles tan hondamente en nosotros que seamos siempre islotes contracorrientes: testigos inoportunos del Invisible. Pero, nos falta amor, nos falta mordiente. Activa tu Presencia para incendiarlo todo.
Quisiéramos ser una vena profunda, unidos a Ti, Fuente de Agua Viva (Jer. 17,13), y no sólo charcos que se evaporan.
Nos sobra activismo. „Aprovechamos“ excesivamente el tiempo, en vez de gastarlo en adoración junto a Ti.
Quisiéramos anticipar la eternidad, y remansarnos contemplando tu rostro.

Luis Espinal, sj.
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