Señor, alfarero,
restáurame de nuevo por dentro y por fuera,
porque el camino ha sido duro y el tiempo corto.
Me he ido haciendo pedazos,
pedacitos muy pequeños,
en estos andares de la vida, y dentro de mí mismo.

Muchas veces soy un montón de ruínas y escombros,
algo parecido al paso de un terremoto,
por eso te pido Señór, alfarero,
recompón tu obra,
restáurame pieza a pieza;
cierra mis grietas,
dame otra vez el olor a nuevo.

Señor, alfarero,
hecho estoy de pedazos de vida,
de astillas del tiempo,
de alegría y algún que otro fracaso;
únelo todo y recompón lo que se pueda.

Crea nuevas piezas en mis adentros,
tira las que ya no sirven, y, si quieres,
recréame de nuevo...
Te prometo que no te pondré mayores obstáculos...

(Mario Santana Bueno)