RETIRO

Esto es sólo un paréntesis. No podemos encerrarnos en nosotros mismos, Señor, para entregarnos a Ti. Apenas cerramos los ojos, hallamos solamente el desierto de nuestro „yo“, la náusea de nuestra nada.
Nos da miedo una perfección algebrizada, con sus mil senderitos y grados.
Señor, con los ojos abiertos te quisiéramos hallar en los demás, porque nos sonríes desde todo rostro humano. Te quisiéramos seguir a pleno sol, con la naturalidad de tu Evangelio.
Déjanos ser osados. Nos pareces demasiado adusto en tus santos; te preferimos a Ti, desnudo y alucinante.
No hemos nacido para el silencio; porque Tú nos has cargado con tu Palabra. A Ti te hallamos mejor en el ruido, en los problemas de los hombres, en estas personas heridas que se nos acercan.
Jesucristo, tal vez nos sobre petulancia, pero nos asquean ciertas palabras: „perfección“, „virtudes“, „santidad“,… Palabras de autopsia, estructuras que ocultan la vida, tu Vida.
Líbranos del riesgo de volverte a desencarnar. Tememos mediatizarte. Ojalá no te perdamos entre tanto andamio.

Luis Espinal, sj.
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