Creemos en Dios: Él no ha creado el mundo para que hiciéramos en él y con él lo que hemos hecho: Un mundo donde reina el mal y la muerte, un mundo injusto, en que demasiadas riquezas, explican las dolorosas miserias de mi prójimo.

Creemos en Dios: Él nos llama a renunciar a nuestro propio interés egoísta, y a poner nuestra vida al servicio de los demás.

Creemos en Jesucristo, su Hijo único: Quien se mezcló de tal modo con las gentes de su tiempo, que dio su vida por todos. Pero nuestras timideces, miedos y egoísmos, dificultan su acción y no la hacen evidente: A este Jesús lo encerramos en nuestros Templos y lo vestimos con nuestras tradiciones piadosas.

Creemos en Jesucristo: Él resucita en nuestras vidas para liberarnos de todo prejuicio, orgullo y ambición, de todo miedo y de todo odio. Elimina nuestra indiferencia: Así prepara la venida de su Reino.

Creemos en el Espíritu Santo: Él nos inspira y ayuda para que vivamos como Jesús, para que cese la discriminación en nuestra sociedad, que la justicia destierra la injusticia, y la paz elimine la guerra, que nuestra fe nos impulse a la acción.

Amén.