NO AHORRARNOS

Pasan los años, y al mirar hacia atrás vemos que nuestra vida ha sido estéril. No hemos pasado haciendo el bien; no hemos mejorado el mundo que nos legaron. No vamos a dejar huella. Hemos sido prudentes, y nos hemos cuidado; pero, ¿para qué? Nuestro único ideal no puede ser: llegar a viejos...
Señor, nos da miedo pasar por la vida sin dejar huella. Pasar, dejando sólo una estela de humo, como un reactor.
Estamos ahorrando la vida, por egoísmo, por cobardía. Sería terrible malgastar este tesoro de amor que nos has dado.
Señor, refuérzanos el amor. Danos un cariño explosivo, que no se gaste en sensibilidad, sino en acción. Nos dan miedo los planes, las frases. Porque se quedan en palabras. Y a nuestro alrededor, sigue el frío y la noche. Desmigájanos en amor.
Queremos un amor terrible, divino y omnipotente, que nos desentrañe. Te queremos a Ti, Jesucristo revolucionario, más violento para Contigo que para con los demás.
Estamos llenos de egoísmo, quema nuestro ser. Quisiéramos cumplir tu Testamento, tu mandamiento único: „Amense los unos a los otros como Yo les he amado“.
Quisiéramos ser cristianos de veras; moldeadores de un mundo nuevo; preparando ya, desde ahora, el cielo nuevo y la nueva tierra que Tú nos has anunciado.
Pasan los años, y se nos va la virulencia juvenil. Tememos que se nos vaya la inquietud, que se nos evapore este poquito de amor. Tenemos acostumbrarnos a ver el mundo injusto, como una cosa normal. Jesucristo, no queremos agotarnos sólo en palabras, inútilmente.

Luis Espinal, sj.
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