MANDATOS INCOMPRENSIBLES

Señor de la vida, ¿por qué nos dejas morir lentamente en tus manos? ¿por qué nos arrancas los brotes de la ilusión?
¿Nos quieres hacer comprender que no necesitas de nosotros para que venga tu Reino, que vale más la adoración que la acción?
A hachazos has ido desmochando el árbol de nuestra vida, Señor ¡Cómo vamos a dar fruto si nos vas tronchando las ramas!
Tú nos mandas lo incoherente y lo absurdo; nos mandas deformarnos, hacernos vasijas rotas que no pueden retener tu mensaje, ¿por qué?
Jesucristo, aceptamos esta muerte que nos roe la persona. Sabemos que son tus manos las que nos magullan amorosamente, las que nos desfloran el alma.
Estamos abiertos a tus heridas. Creemos que nuestra última brizna, injertada en Ti dará una primavera total.
Jesús crucificado, enséñanos a morir con la ilusión de un noviazgo incipiente.
No nos deje morir en pasiva amargura o gesticulante rebeldía. No nos dejes morir más de la cuenta. Señor, ¡cómo tememos que sea solo un suicidio nuestra crucifixión!

Luis Espinal, sj.
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