Estoy en esa edad en la que un hombre quiere,
por encima de todo ser feliz, cada día.

Y al júbilo prefiere la callada alegría
y a la pasión que mata, la renuncia que hiere.

Vivir entre las cosas, mientras que el tiempo pasa
—cada vez menos tiempo para las mismas cosas—
y elegir las que valen una vida: las rosas
y los libros de versos, y el viaje y la casa.

Hasta ahora he vivido perdido en el mañana
-seré, seré, decía- o en pasado- he sido
o pude ser, pensaba- y el mundo se me iba.

Ahora estoy en la edad en la que una ventana
es cualquier aventura, y un regalo el olvido.

Ya no quiero más luz que tu luz mientras viva.

(Rafael JUÁREZ)