LA IGLESIA DEL CONCILIO

Señor, te damos gracias por vivir en la Iglesia de hoy, porque te hemos visto actuar en ella de un modo milagroso. En dos años tu Iglesia se ha rejuvenecido varios siglos.
Sentimos la responsabilidad de esta hora. Que no convirtamos en rutina esta espera. Quisiéramos acumular entusiasmo; quisiéramos sentirnos cargados de Ti, hasta la alta tensión.
Es inútil buscar al Dios viviente entre los muertos (Lc. 24,5). Queremos ir más allá del legalismo y de las prácticas manoseadas; para vocear que Tú eres la Vida (Jn. 14,6).
El mundo sufre; hay hambre y guerra; se busca la solución de todo en el placer y la técnica. ¿Y nosotros? ¿Dónde hemos metido tu Palabra? No hemos saltado a las plazas del mundo (Mt. 10,27), y ahora eres un Dios ausente.

Luis Espinal, sj.
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