¡Entra, Señor, que tu siervo te espera!

Sé indulgente, Tú que eres todo para mí:
Si deseo curar mis heridas, eres médico.
Si necesito alimentarme, eres comida.
Si necesito ayuda, eres fuerza.
Si me oprimen las culpas, eres perdón.
Si temo la muerte, eres vida.
Si deseo el cielo, eres camino.
Si me invaden las tinieblas, eres luz.

San Ambrosio