CUMPLEAÑOS

La vida transcurre, se nos va de las manos; y nos hallamos vacíos ante Dios. Han pasado ya tantos días, tantos años, y no hemos hecho nada importante, todavía.
El „haber“ está aún por estrenar.
Hasta hoy ¿de qué sirve nuestra vida para los demás? Pensamos sin que nada florezca a nuestros pies...
Los días pasan monótonos, como una gotera inútil...
Jesucristo, vuelve fecundo nuestro paso por la vida; no queremos ser turistas que se lleven de ella sólo unas fotografías...
Hemos gastado demasiada vitalidad en egoísmo: Hemos buscado el éxito, la gratitud, el placer. Hemos sometido el amor a la ley de la oferta y la demanda; lo hemos dado a quién no lo necesitaba; y en cambio, hay hambrientos de amor...
Danos coraje para lanzarnos a la corriente de la vida, sin prudencias, sin miedo a la muerte ¡Qué importa adelantar la fecha!
Que por encima de nuestros planes y nuestro interés, esté la sangrienta presencia de las personas. Ninguna urgencia nos puede cerrar a los demás...
Nos sentimos demasiado cobardes, demasiado inertes; nos da miedo alargar la mano para disipar la niebla. Pero es egoísmo esperar.
Desde hoy, crea en nosotros un espíritu nuevo, y ábrenos las manos y el corazón.

Luis Espinal, sj.
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