CRISTO GLORIOSO

Hay cristianos que toman reacciones histéricas, como si el mundo hubiese escapado de las manos de Dios.
Por esto actúan violentamente, como si lo arriesgasen todo.
Pero creemos en la historia; el mundo no es un azar que va hacia el caos. No tenemos nada nuevo, porque todo lo nuevo ha empezado ya a suceder cuando Cristo ha resucitado...
Jesucristo, nos alegramos de tu triunfo definitivo; de que la historia no sea más que un devenir hacia tu triunfo fatal.
Con nuestros cuerpos aún en la brecha, y con el alma rota, te gritamos un primer „hurra“, hasta que se desencadene la eternidad.
Tu dolor ya pasó; tus enemigos han fracasado antes de nacer. Tú eres el Rey de la sonrisa definitiva.
¡Qué nos importa la espera! Aceptamos con ilusión la lucha y la muerte; porque Tú, nuestro Amor, no mueres.
Marchamos detrás de Ti, por una calzada de eternidad. Tú estás con nosotros y eres nuestra inmortalidad.
Señor triunfador de los siglos, quita todo rictus de tristeza de nuestros rostros. No estamos embarcados en un azar; la última palabra ya es tuya.
Más allá del crujir de nuestros huesos, ya ha empezado el „Aleluya“ eterno. Que las mil gargantas de nuestras heridas se sumen ya a tu salmodia triunfal.
Y enséñanos a vocear tu optimismo por todo el mundo. Porque Tú enjugarás las lágrimas de los ojos de todos, y para siempre, y la muerte desaparecerá...

Luis Espinal, sj.
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