CRISTIANOS DEL SILENCIO

Hay cristianos mudos, que mientras no les toquen a ellos, se quedan tranquilos aunque se cuartee el mundo.
No protestan por las injusticias, porque están esclavizados al Estado por la persecución o por el compromiso, comprados por el miedo o por el oportunismo.
Otros, tal vez, porque no tienen nada que aportar. Para ellos la fe es una cosa etérea, que no tiene nada que ver con la vida; vale sólo de nubes arriba...
Te pedimos, Señor, por los cristianos del silencio; que tu Palabra les queme las entrañas, y les haga superar la coacción. Que no callen como si no tuvieran nada que decir.
Tú sabes lo que conviene a tu Iglesia, si un fervor de catacumbas o la rutina de una „protección“ oficial. Dale lo que sea mejor, aunque sea la cárcel y la pobreza.
Líbranos del silencio del ahíto ante la injusticia social; líbranos del silencio „prudente“ para no comprometernos.
Tememos haber limitado tu Evangelio; ahora ya no tiene aristas, ni sobresalta a nadie; hemos querido convencernos que se te puede servir a Ti y al dinero.
Señor, libra a tu Iglesia de todo resabio mundano; que no parezca una sociedad más, con sus caciques, sus accionistas, sus privilegios, sus funcionarios, y su burocracia.
Que nunca tu Iglesia sea iglesia del silencio, ya que es la depositaria de tu Palabra; que pregona libremente, sin reticencias ni cobardías. Que no calle nunca, ni ante el guante blanco, ni ante las armas.

Luis Espinal, sj.
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