Cosmonautas

Señor, los hemos visto en nuestra pantalla del televisor, moviéndose lentamente para salir de la cápsula, y luego flotar en el vacío.
Otros, tal vez, han muerto en un silencio perfecto, cayendo por el universo. En el hueco de su incredulidad, no tenían sentido ni siquiera sus blasfemias.
Ven, Señor, tenemos miedo; el universo se ha hecho demasiado enorme para viajar solos.
La imaginación estalla, porque la realidad es más inverosímil que los sueños.
¿Para que serviría tanto universo, si Tú no existieras?
Nos asalta la angustia de la máquina, que ya no dominamos, la neurosis de la soledad en el desierto del cosmos.
Te pedimos por estos audaces que lo arriesgan todo para buscar algo ¿Alguien? Que estos eremitas del espacio te hallen.
También nosotros querríamos darlo todo, para saltar a una órbita lejana. Empuja nuestra vida hacia la audacia.

Luis Espinal, sj.

© Cristianisme i Justícia