Nadie anónimo...

La riqueza más importante de la humanidad
son sus hombres y mujeres.
Y no sé por qué tengo la impresión
de que no es lo que más cuidamos...
Parece que eso ha de ser cosa de cada uno;
y no digo que no; pero no podemos olvidar
la importancia que tiene en el conjunto
el hombre y la mujer que somos cada uno.
Debo ser cosas de todos, todos deben ser cosa mía
cuando cada uno repercutimos tanto en la vida de la humanidad.
Y es que eso que parece una manera de ocupar el tiempo,
de llenar el papel, es de gran importancia.
Cada uno va percibiendo su responsabilidad en el conjunto
cuando siente que los demás
se sienten igualmente responsables de él.
Recuerdo que en una ocasión tuve la oportunidad
de entrevistarme, acompañado de un grupo de alumnos,
con un político de gran nombre en España.
Le hice una pregunta tratando de darle la oportunidad
de poner de manifiesto ante los alumnos
las oportunidades que la política ofrece a los políticos
de ponerse al servicio de los demás.
No hizo ni entrar en la cuestión, y lo que es más,
sin decirlo particularmente, calificó la pregunta
como carente en absoluto de importancia...
Vamos, una pregunta nada inteligente.
No me atrevo a decir si era importante para él,
pero hablando a unos alumnos, ¡vaya si lo era!
Cuando estas cosas se viven, se captan a la primera;
y cuando no se viven no tiene ningún sentido plantearlo.
¿Os animáis a creeros la gran riqueza de la humanidad?

Felipe Santos, SDB
2009


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