Miedo a tener pensamiento propio

Escribe el filósofo John J. McDermott: “la amenaza más peligrosa para la vida humana es la de vivir de segunda mano, la de vivir por cuenta de nuestros padres, hijos, parientes, maestros y demás dispensadores de posibilidades ya programadas”. A esto se podría añadir, la de vivir por cuenta del partido. Muchas veces además, por cuenta de los que mandan en el partido, porque los que piensan distinto son excluídos.

Esta semana se ha cerrado la Subcomisión parlamentaria encargada de estudiar una posible reforma de la ley del aborto. La Subcomisión se creó en octubre, con intención de escuchar, durante seis meses, a 60 expertos y promover así el debate social sobre la ampliación del aborto, pero, sin embargo, ha sido cerrada tres meses antes de lo previsto, tras citar sólo a una treintena de expertos.

El proceso sigue ahora con la elaboración de un informe que se traslada al Ministerio de Igualdad. La ministra, doña Bibiana Aído ha creado, el 8 de septiembre de 2008, un Comité de expertos para el estudio de la interrupción voluntaria del embarazo, formado por 8 técnicos y 10 funcionarios. Este Comité estudiará el informe y elaborará un proyecto de ley.

La ministra ya ha anunciado que quiere tener la ley para antes del verano de este 2009.

¿Dónde se ha tenido el debate social que se proponía como manifestación de que la nueva ley fuese fruto de la voluntad soberana de los ciudadanos? En mi opinión no ha existido ninguna presencia real del sentir del pueblo español. Esto por varias razones.

Si nos remontamos a las últimas elecciones, ni el Partido Popular, pero tampoco el Psoe, llevaban en su programa la reforma de la ley del aborto. Fue en el Congreso del Psoe en julio 2008 cuando este partido asumió como prioridad este proyecto. El 8 de septiembre Aído crea el Comité de expertos, y el 18 de ese mes se aprueba la Subcomisión que ahora ha cerrado su trabajo. Esta celeridad pone de manifiesto la prisa por conseguir la promulgación de esta ley, como si fuese el principal problema de España en estos momentos de crisis.

La Subcomisión ha usado la mitad del tiempo previsto, y ha recibido a la mitad de expertos. Sin embargo lo más llamativo es el comportamiento de los miembros de la misma Subcomisión. Desde salidas extemporáneas con portazo incluido, risas y burlas de algunos de los declarantes, y ninguneo de intervenciones mediante apartes para comentar con el compañero mientras el ponente está hablando. Difícilmente se puede pensar sobre los argumentos que nos aportan cuando ni se oyen ni se escuchan. No importa, porque los partidos ya han decidido su postura.

Prohibición de la presencia de los medios de comunicación. Los ciudadanos podemos decidir libremente cuando escuchamos. Pero esta vez se ha preferido que no oigamos los argumentos que están tratando. ¿Se tiene miedo a que podamos pensar fuera de los dictados de los partidos? Difícilmente se podrá dar un debate social donde no hay información.

Los expertos que han acudido a la Subcomisión han sido elegidos por los partidos. Una vez más se desprecia la presencia de las instituciones intermedias que son las que forman el tejido social: la Comisión Nacional de Bioética (recientemente formada por el Gobierno), las distintas Academias (de Ciencias Morales, etc.), los Colegios profesionales (tanto sanitarios como jurídicos).

La conclusión parece evidente: no se puede hablar de que esté habiendo ningún debate social.
El año 2008 en España se ha acabado con la vida de más de 112.000 niños que estaban en el seno materno. No voy a negar el derecho de nadie a proponer la ley que quiera. Pero, ¿los españoles, cada español, deseamos que esta cifra aumente todavía a ritmos más acelerados? Sinceramente pienso que no. Quizá esté equivocado, pero me gustaría que se me pidiese personalmente su aprobación. Si realmente los españoles queremos esa ley para nuestra sociedad, no voy a decir nada, pero ¿y si es sólo el deseo de algún pequeño grupo de “iluminados/iluminadas”?
Me gustaría que al menos esta vez nadie pretendiese conocer mi voluntad, sino que se me preguntase. Me gustaría que hubiese un referéndum. ¿No se puede o no se atreven?

(c)2009 Francisco José Ramiro García