Asumir la responsabilidad

"Forma parte del ejercicio de la libertad asumir la responsabilidad de las consecuencia de las propias elecciones. Quizá el olvido de este aspecto nos está llevando a situaciones que producen perplejidad"

El pasado 16 de abril el Consejo de Europa aprobó la resolución «Acceso a un aborto sin riesgo y legal en Europa». Se busca con ello reafirmar «el derecho de todos los seres humanos, incluidas las mujeres, al respeto de su integridad física y a la libertad de controlar sus propios cuerpos. En este contexto, la decisión definitiva sobre si procede o no tener un aborto debe ser una cuestión para la mujer interesada, y ella debe tener los medios para ejercer este derecho de manera eficaz». Siempre es de agradecer que las leyes favorezcan el desarrollo de los derechos individuales, tanto más cuando se nota una fuerte tendencia ideológica a controlar la forma de pensar de los ciudadanos. Esta semana, sin ir más lejos, el Consejero de Educación de Castilla-La Mancha, manifestaba, de acuerdo con el propósito de Educación para la ciudadanía, que es el Estado el que debe fijar los principios de la conciencia moral social de los individuos.

Ahora bien, parece que no se puede identificar sin más la libertad con el aumento de las posibilidades de acción. Nadie defiende que se deban dejar aparcados los coches con las llaves puestas, para que quien quiera pueda utilizar el coche que le guste, sin asumir ningún gasto ni responsabilidad.

Forma parte del ejercicio de la libertad asumir la responsabilidad de las consecuencia de las propias elecciones. Quizá el olvido de este aspecto nos está llevando a situaciones que producen perplejidad. Seguramente una parte de la explicación del aumento de la violencia juvenil se podría encontrar en que les hemos inculcado que tienen derecho a satisfacer cualquier deseo que tengan, sin tener que dar cuenta a nadie. Además, uno tiene la impresión de que este planteamiento no sólo se esté haciendo a la gente joven, sino que se está difundiendo cada vez más en todas las capas de la sociedad.

En la resolución mencionada al principio nos encontramos con un planteamiento de este tipo, y con algunas faltas de lógica. Es cierto el derecho de todos a la integridad física, y al control del propio cuerpo. Pero el embarazo no atenta contra la integridad física, y precisamente se produce por no controlar el propio cuerpo. Las cifras de abortos producidos con motivo de una violación en España-2006 son de 0,01%, es decir de los 101.592 se llevaron a cabo, sólo11 lo fueron por una agresión tan inicua como la violación.

Al contrario, abortar es una decisión que afecta realmente a la integridad de la persona embarazada porque frecuentemente produce daños físicos y psicológicos que no deberían tenerse en cuenta. Pero abortar afecta también al padre del concebido puesto que se le impide tomar decisiones sobre su hijo. Además, la misma sociedad queda privada de un numeroso grupo de ciudadanos -800.000 en Europa cada años- que son además la sabia nueva que debe sacarla adelante cuando las generaciones actuales sean incapaces. Por último, y quizás lo más importante, interrumpir voluntariamente el embarazo significa impedir el desarrollo de un ser humano, precisamente cuando es más débil para defenderse.

Difícilmente se puede defender que alguien tenga el derecho a abortar. Quizás algunos puedan defender que se despenalice en ciertos casos y sobre todo a las mujeres que suelen ser las víctimas. Pero reconocerlo como derecho es un planteamiento nuevo –de apenas finales de los 90- que cierta ideología pretende inculcar en toda la sociedad con acciones como la que acaba de producirse en el Consejo de Europa.

Como suele ocurrir en estos casos y como manifestación de buena voluntad, se apostilla que es necesario hacer más esfuerzos en la educación sexual. Sin embargo la educación que proponen es aumentar recursos para informar sobre los diversos modos de obtener placer sexual, hacer más accesible los medios anticonceptivos, y facilitar el aborto a las adolescentes. Recursos crecientes que, como demuestran las estadísticas de los últimos diez años, coinciden también con el crecimiento de la violencia sexual y del número de abortos de niñas y adolescentes. Fomentar la libertad no puede ir separado de enseñar a asumir la responsabilidad de los propios actos. No existe ningún medio técnico que pueda sustituir esa responsabilidad.

(c)2008 Francisco José Ramiro García