LOS AUTORES CRISTIANOS ANTE LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES
Ana María Aldama Roy


Al hablar de la educación, del aprendizaje intelectual, con frecuencia se ha dicho desdeñosamente que los romanos «más bien sin gran iniciativa», se contentaron con adaptar sus programas básicos y sus métodos de enseñanza a los de los griegos; pero sabemos que en Roma enseñaron en todas las etapas tanto griegos como romanos y que esto proporcionó gran cohesión al proceso educativo.
Además, la importancia de Roma respecto a la educación romana o, mejor, greco-romana, está en la difusión de cultura y métodos que ha llevado a cabo a través de los siglos y las tierras.
Es precisamente la formación de los jóvenes uno de los problemas que se plantean los autores cristianos y nuestra intención es conocer, en la medida de lo posible, si esa formación llegó también a las jóvenes y en qué grado. No es este el lugar ni el tiempo para tratar este tema en profundidad, ya estudiado al menos parcialmente de forma eminente pero haremos un pequeño acercamiento intentando hacer alguna aportación.
El término educación surgió originariamente del hogar romano. Se decía que estaba bene educatus del niño que había sido criado convenientemente y que tenía un comportamiento adecuado (como decimos hoy en día); el que había recibido una buena enseñanza era llamado eruditus.

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- Los autores cristianos ante la educación de los jóvenes