LOS HIJOS ANTE EL DIVORCIO DE SUS PADRES

Desde agosto del año 1981 existe en España la Ley de Divorcio. Muchos matrimonios se han divorciado, pero ¿cómo afecta el divorcio a los hijos?

El divorcio es legalizar un fracaso matrimonial.

El divorcio produce en los niños una serie de conflictos emocionales que, dependiendo de cada caso, puede producir graves desequilibrios tanto emocionales como psíquicos. Aunque se intente que el divorcio se haga de manera más civilizada posible, siempre afecta.

Si los padres tienen derecho como adultos que son a separarse, más derecho tiene el niño a tener sus padres. Una cosa es separarse como pareja y otra, muy distinta, es separarse como padres. No tener en cuenta a un hijo ante el tema del divorcio es algo muy grave.

Si los padres cumplen con lo pactado en el divorcio: tiempo de dedicación a los hijos, etc. y esto se convierte en un hábito de convivencia familiar, aunque sea separados, al niño le afectará relativamente poco la separación de sus padres. Lo mejor es pactar horarios elásticos de visitas para que el cónyuge ausente pueda estar con los hijos siempre que lo desee, pero claro está, que esto depende de la relación de la pareja.

Es muy habitual que los padres ante el divorcio quiera uno ser ganador sobre el otro. Es bastante común ver cómo el otro saca a relucir los defectos de su pareja. Cuanto más dure el odio entre los padres más durará el conflicto del niño. Muchas veces cada uno quiere demostrar que el hijo únicamente le quiere a él.


¿Cómo reacciona el niño ante la separación de sus padres?

Depende mucho de dos factores: la edad que tenga (cuanto más pequeño mayor será su problemática) y de la forma de ser y actuar de sus padres (su personalidad, sus relaciones emocionales previas, la forma de separación, etc.) El niño ( a diferencia de los adultos que ven la separación como remedio a sus conflictos) contempla la separación como la rotura de su vida: se rompe bruscamente la confianza en la continuidad y protección de la familia; aparecen los miedos y la ansiedad. (¿Qué será de mí?); sentimientos de rechazo y abandono; tristeza y lástima; reacciones de cólera y odio.

Trastornos psiquiátricos pueden aparecer en la infancia o desplazarse a la edad adulta. El 34% de los niños reaccionan con un depresión enmascarada. Habitualmente el cónyuge que tiene la custodia de los hijos incurre en el error de «rechazar» el sexo del progenitor ausente. Así, las madres prefieren a las hijas y los padres a los hijos.

Las alteraciones que padecen los niños ante la ruptura de sus padres se llama «proceso de duelo». Es difícil marcar la duración de este proceso, lógicamente dependerá de cómo es el niño y la familia en cuestión, pero por término medio se puede calcular en dos años aproximadamente. Comienza por una fase de desesperación, de rechazo y de búsqueda del ser perdido. Después, el duelo continúa con un distanciamiento progresivo de la persona ausente, acompañado de un estado depresivo, hasta llegar por fin al distanciamiento total que permite realizar, con total libertad, nuevas uniones afectivas con otras personas.

Es importante que los padres sepan que para el niño —especialmente si es pequeño—- la ausencia de uno de los padres es equiparable a su muerte.

Normalmente el niño de padres divorciados necesita encontrar un apoyo emocional en un familiar o en un amigo, que le compense la falta paterna.

En el proceso de divorcio hay tres etapas que influirán en los hijos:

1.Etapa previa antes del divorcio llena de conflictos en la familia.
2.La crisis misma del divorcio ¿Cómo se ha llevado? ¿Brutal o civilizadamente?
3.La fase inmediatamente postdivorcio ¿Cómo ha quedado económicamente la familia?, etc.