1. Habla con tus hijos de tus cosas y de sus cosas
. Cambia con ellos impresiones de cómo les va la vida… Con las cosas no hablamos, con las personas sí… Tu hijo es una persona.


2. Valora a tus hijos. No estés solamente echándole en cara sus defectos. Seguro que tu hijo vale mucho más de lo que tú crees… Háblale también de sus virtudes y cosas positivas.


3. Respeta a tu hijo; respétale en sus fallos y errores. La vida nos va ayudando a mejorar. Aprende a perdonarle… Ayúdale a descubrir que los seres humanos no somos perfectos, que también tenemos derecho a equivocarnos y a rectificar.


4. Preocúpate en saber cómo va en el colegio. El colegio es fundamental en la educación. Vete con frecuencia al colegio de tu hijo y pregunta a los profesores de tu hijo cómo va. Los profesores quieren lo mejor para tu hijo. Los fracasos escolares siempre tienen algún motivo.


5. Escucha a tu hijo. Nunca le llames la atención si antes no has escuchado su versión de lo ocurrido. No te burles ni desprecies a tu hijo, él también tiene su verdad.


6. Quiere a tu hijo. Puede ser que te hubiera gustado que fuera de otra forma, más estudioso, más simpático... Para así como es, es tu hijo.


7. Hazte querer por tus hijos. Esto no significa que tengas siempre que ceder ante lo que ellos te piden. Donde hay amor verdadero siempre la otra persona terminará, tarde o temprano, entendiendo lo que es más bueno y más justo.


8. Ten detalles con tus hijos. Sal de ves en cuando con ellos, vete al cine con ellos, diviértete y ríe junto con tus hijos… Qe te conozcan y vean que no eres tan severo como pareces.


9. Explícales los motivos de las cosas… Razona con ellos el por qué no deben llegar tarde a casa o por qué han sido arrestados sin salir de casa. Siempre que les pongas un castigo explícales el motivo y las razones que tienes para tomar esa decisión.


10. Reza por tu familia y por tus hijos. Los hijos no son una maldición sino una bendición de Dios. Habla a tus hijos de Dios, llévalos a la Iglesia, reza con ellos, preocúpate de cómo les va en la catequesis, habla con el catequista de tu hijo y entérate sobre lo que puedes hacer para ayudarles.


No te olvides:

* Tus hijos serán bastante parecidos a como ustedes son. Procura que tus hijos no caigan en los mismos errores que ustedes han cometido.

* La mejor manera de educar es con el ejemplo. No te contentes con decirle a tu hijo lo que está bien y lo que está mal. Vive dándole ejemplos de tener un corazón capaz de amar y sentir.


(c) 2001 Mario Santana Bueno