LA E(SO)

Hola amigos, soy la ESO... ¡eh, eh, esperar!, por favor no pongáis esas caras. Ya, ya se que no os caigo muy bien, ni a vosotros chavales, que me tenéis que aguantar durante cuatro años (bueno, algunos cinco, seis e incluso siete), ni a vosotros profesores (es la etapa donde muchos cogéis la baja) e incluso ni a vosotros padres, que tenéis que sufrir las consecuencias de unos y otros
El caso es que estoy un poco deprimida, nadie me hace caso y todo el mundo intenta pasar por encima de mí, a toda velocidad y... claro, los golpetazos que os dais son de “padre y muy señor mío”

Muchos de vosotros, cuando me conocisteis veníais repletos de buenas ideas, de excelentes propósitos y, sobre todo, traíais el más preciado tesoro que una persona puede tener: vida, mucha vida...

Y después qué... ¿qué pasó para darme la espalda y no querer saber nada de mí? Unos que si los profesores iban a su bola, que sólo les interesaba cubrir el expediente, los otros que en lugar de jóvenes parecían pequeños delincuentes... el caso es que se “armó el belén” y lo peor de todo, yo en medio
¿Soluciones? muchas, pero muy poco consistentes, que si un parche por aquí, una reformilla por allá y al final, las mismas goteras de siempre: uno de cada cuatro de vosotros acabáis por abandonarme, cabreados, cabizbajos, fracasados...
He estado mucho tiempo pensando en todo esto, en cómo poder arreglar este desaguisado y..., no, no penséis que voy a dar con la solución exacta. Lo que sí os voy a pedir, es que me echéis una mano a cambiarme “el san benito” que me han puesto y que, de verdad, llevo muy mal... ¿Qué no entendéis por dónde van los tiros? bueno, os cuento. Cuando me bautizaron me pusieron el nombre más hermoso que un ser humano puede llevar consigo: EDUCACIÓN, a qué suena bien, a vida, a superación, a progreso, a cambio... mas en los apellidos hicieron agua. El primero SECUNDARIA, como si fuera un accesorio que se compra en las rebajas y pronto uno se olvida de él. ¿Y el segundo apellido? éste se las trae: OBLIGATORIA (sin palabras)...

Os pido que durante unos minutos penséis en lo que os he dicho y después, procedamos entre todos a cambiarme de apellidos. No sé si será la solución, al menos lo intentamos... ah, y después colgaremos de lo más alto de la clase o del instituto mi nueva identidad. De esta manera nos recordaremos los unos a los otros el nuevo compromiso que tenemos entre manos y que, en forma de apellidos, hemos adoptado...

Por el momento amigos nada más, espero vuestras ideas y vuestros cambios. Un abrazo

La E...(vosotros mismos)

José María Escudero Fernández
(mardepri@terra.es)