EL JUICIO FINAL
(Parábola para educadores)

Por José María Escudero Fernández
(mardepri@terra.es)


Cuando venga el Maestro por excelencia, y separe a unos de otros, los educadores (ya sean profesores, catequistas, monitores deportivos, de tiempo libre... y tantísimas personas dedicadas al sublime oficio de formar mentes y corazones) tendrán, cómo no, su particular examen.

Entonces el Maestro les separará en dos grupos y dirá a los de un lado:

Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque fui a vuestro encuentro y me escuchasteis, sin importaros en absoluto trastocar los planes que teníais para ese día. Vine de lejos e intercedisteis una, dos, tres... tantas veces como fue necesario para hacerme uno más dentro del grupo. Mi autoestima, debido a mis escasas capacidades, estaba por el suelo, y no parasteis hasta que mi moral subió unos cuantos enteros. Pasé una temporada chunga y, pacientemente, aguantasteis mis malos modales y mis faltas de respeto. Me metí en problemas y no os importó dar la cara por mí, sin que la vergüenza sonrojara vuestros rostros.

Y entonces éstos le dirán al Señor: ¿Y cuando sucedió todo esto?

Y el Maestro os responderá: Os aseguro que cuando lo hicisteis con cada uno de los jóvenes que yo mismo os envié, conmigo lo hicisteis.

Después dirá a los del otro lado:

Apartaos de mí, malditos. Porque fui a vuestro encuentro y después de mirar el reloj varias veces y ojear una y otra vez la agenda, me distéis cita para dos semanas más tarde. Vine de lejos y durante cinco minutos estuvisteis hablando solemnemente al grupo sobre la diversidad y la integración. Estaba deprimido y me hablasteis de psicólogos, orientadores y gente especializada. Pasé una temporada mala y a la primera falta de respeto me mandasteis a casa, amenazándome con expedientes y denuncias. Me metí en problemas y el comentario vuestro y de vuestros colegas de profesión fue machaconamente el mismo: “Ya sabíamos todos donde iba a acabar.”

Entonces éstos también preguntarán: ¿Pero cuándo sucedió todo esto?

Y él os responderá: Os aseguro que cuando lo hicisteis con cada uno de los jóvenes que yo mismo os envié, conmigo lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.