DECLARACIÓN DE AMOR DE JESÚS DE NAZARET

Por José María Escudero Fernández
(mardepri@terra.es)


Jesús, al igual que tu y que yo,
puede soportar una semana de sed,
dos semanas de hambre, muchos años sin techo…,
lo único que Jesús no puede soportar es
la indiferencia con la que a veces le torturamos



Me gustas tal y como eres…, me gusta tu pelo engominado, tu piercing en la lengua, tu tatuaje en el hombro…, por gustarme me gustan hasta tus plataformas de 15 cms

Me gusta tu lenguaje juvenil, tus palabras enrevesadas, tu manera de andar, tus métodos –como dices tú- de “entrar a las niñas”; me dejas perplejo –me estaré volviendo viejo- al comprobar tus movimientos tan estrambóticos en la disco, pero me gusta

Me gustan tus colegas, tus fiestas, tus salidas a la montaña y tus llegadas a las tantas de la madrugada

Me gusta tu modo de hacer las cosas, tus cabreos contigo mismo y con los demás, tu sonrisa –ésa nunca falla- en medio de las dificultades, tus “artilugios oratorios tan peculiares” de convencer a tus padres

Pero sobre todo me gusta mucho, ¡vamos! –como te gusta decir a ti- me hacen los ojos chiribitas cuando me agarras de la mano y me llevas contigo, y a veces me mimas y otras veces “coges un cabreo del mil” conmigo, pero, y eso me tiene loquito, nunca me sueltas, aunque a veces –¡qué bestia eres!- te pasas apretándome la mano… ¡me gusta mucho!

Lo que no me gusta nada es cuando “pasas” de mí, cuando no te intereso, cuando te olvidas de que estoy a tu lado y te necesito, bueno nos necesitamos los dos

Por eso querido amigo te pido con todo mi corazón que siempre me lleves contigo, aunque a veces no nos entendamos y estemos a punto de “llegar a las manos,” no me molesta, me gusta como eres, te importo y eso dice mucho de ti.

Lo que nunca, lo que jamás podré soportar es que utilices para conmigo la indiferencia…, por favor amigo no lo hagas, me harías sufrir mucho