Muchas veces cuando compramos un producto envasado, leemos en la etiqueta una serie de aditivos que no sabemos a ciencia cierta qué son ni para qué sirven. Veamos cuáles son estos aditivos y su uso.

Los aditivos destinados a evitar la alteración de los alimentos se agrupan en dos tipos:

Conservantes: Reducen o impiden la aparición de microorganismo. Están en latas de carne o productos de panadería.

Antioxidantes: Protegen las grasas, las vitaminas y las sustancias colorantes propias de los alimentos por la oxidación que se produce por el contacto del alimento con el oxígeno del aire. Los antioxidantes evitan la alteración del sabor y del olor del producto, así como la pérdida de su valor nutritivo.

Los aditivos que tienen como finalidad modificar las características de los alimentos pueden ser:

Colorantes: Dan color a los alimentos con el fin de que resulten más atractivos o recuperen su color primitivo.

Aromatizantes:
Dan a los alimentos propiedades olfativas, y eventualmente, sabor.

Potenciadores
: Se usan para acentuar el sabor de los alimentos, y se utilizan principalmente en los productos deshidratados, congelados o conservados por calor, y que han perdido gran parte de su sabor.

Edulcorantes: Sirven para endulzar ciertos alimentos; suelen ser de dos tipos: ciclamatos y sacarina.

Emulgentes: Facilitan la mezcla de alimentos formados por dos o más ingredientes no fusionables, como el agua y el aceite.

Espesantes: Con ellos los alimentos adquieren cierta consistencia y viscosidad.

Gelificantes: Tienen la facultad de transformar sistemas líquidos en gel.