Avisar a la mayor brevedad posible a las ayudas especializadas: policía, etc.

Señalizar:
Es básico señalizar bien y a una distancia prudencial el lugar de suceso para evitar que otros vehículos puedan colisionar. Intentar retirar el coche de la calzada si es posible. En caso de presenciar el accidente, hay que avisar a las autoridades y éstas se encargarán de avisar a una ambulancia.

No mover a los heridos:
El choque puede haber producido rotura de órganos o de huesos. Además, si se han dañado las vértebras, el cambio de posición podría seccionar la médula espinal del accidentado, con lo que se corre el riesgo de provocarle una parálisis. En caso de haber alguna razón grave que obligara a moverle, lo importante es hacerlo "en bloque" entre varias personas, poniendo especial atención en que no tenga la espalda ni el cuello doblado.

Utilizar una manta:
Hay que cubrir al herido con una manta o abrigo y vigilar que no tenga obstruidas las vías respiratorias. Con mucho cuidado, hay que comprobar que no tenga dientes rotos (si los hubiera, se deben extraer sin moverlo), ver si puede respirar bien y si el ritmo cardiaco es normal. No hay que dar al herido bebida ni comida hasta que llegue la asistencia médica.

Hemorragias:
En caso de hemorragias profusas en necesario frenar el flujo de sangre hasta que llegue la ambulancia. Para ello, se presionará con fuerza la herida hasta que la sangre deje de manar. Si el corte se ha producido en los miembros inferiores o superiores se puede recurrir al torniquete (pero sólo si se sabe hacer) entre la herida y el tórax.

Herido consciente:
En tal caso, lo más importante es tranquilizarle e impedir que se mueva. Se aconseja, además, evitar la presencia de curiosos para que éstos no le molesten y tenga aire fresco.