El dogma de la Inmaculada Concepción

Por Felipe Santos

Para la mayor parte de la gente, querría decir que María es la Madre, concibió a Jesús por la acción del Espíritu Santo sin relación conyugal.

Como si la relación conyugal fuera para ella un pecado. No es esto lo que dice la fe cristiana. Si el matrimonio fuera un pecado, no sería un sacramento.

¿Qué quería decir Pío IX? ¿Qué fiesta celebra la Iglesia el 8 de diciembre? Esto: “María, desde el principio, fue totalmente liberada del pecado. Por eso, en todas las apariciones, ella se muestra siempre maravillosamente bella, radiante de luz y de bondad.”
¿Por qué un dogma?

Un dogma es una verdad de fe solemnemente proclamada por el Papa para ser acogida por la Iglesia. Así, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus Pío IX declaraba: “Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la bienaventurada Virgen María fue, desde el primer instante de su concepción por una gracia y un favor singular del Dios todopoderoso —en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano—, preservada intacta de toda mancha de pecado original, es una doctrina revelada por Dios y de este modo debe ser creída firmemente por todos los fieles”.

En otros términos, para acoger al Hijo de Dios, María no podía tener en su corazón ninguna mancha de duda o rechazo. Dios tenía necesidad que el don de su amor encontrase una fe perfectamente pura, un alma sin pecado. La sola gracia (el don gratuito de Dios) podía prepararla así y ser colmada de gracia (Evangelio de Lucas, capítulo 1).

Como un fruto anticipado del perdón ofrecido por Jesús en la cruz, María (que ha sido concebida normalmente por la unión de su padre y de su madre) es inmaculada, limpia de todo pecado, y preservada de esta separación con Dios que marca al hombre desde el principio de su existencia, el pecado original.
Lourdes y la Inmaculada

Las apariciones de Lourdes tuvieron lugar cuatro años después de la proclamación solemne del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX. El 25 de marzo de 1858, en la gruta húmeda y sombría de Massabielle, María habla familiarmente con Bernardita que le pregunta; ella le dice su nombre: ”Yo soy verdaderamente la Inmaculada Concepción”.

En su primera peregrinación a Lourdes, el 14 y 15 de agosto de 1983, el Papa Juan Pablo II declaró: ”La proximidad de María constituye el alma de este santuario. Venimos en peregrinación a Lourdes para estar cerca de María”.