Vida Espiritual: Señor, yo quiero seguirte…


Ser cristiano significa:

1. Creer en Dios, creador de un mundo no terminado en el que todos debemos participar.

2. Creer en Dios, que no ha dividido a las personas en pobres y ricos, especialistas e ignorantes, amos y esclavos.

3. Creer en Jesucristo, que vio la situación de este mundo y tomó postura ante ella.

4. Creer en Jesucristo, que ha sido el hombre verdadero, como ningún hombre ha podido serlo por sí mismo. Que ha muerto en la cruz por los otros y por el mundo como por mí.

5. Creer en Jesucristo, que ha resucitado para nuestra vida, para que nos liberemos de los prejuicios, del miedo y del odio, y transformemos el mundo en una tierra de personas.

6. Creer en el Espíritu, que vino con Jesús al mundo, y amar a María como Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo.

7. Creer en la comunidad de todos los pueblos y en nuestra responsabilidad sobre lo que haremos de nuestra tierra: o un valle de miseria, de hambre y de violencia, o una fraternidad universal.

8. Creer en la paz justa, que es posible construir a pesar de todo...

9. Creer en la posibilidad de una vida llena de sentido para todas las personas y en el futuro de este mundo de Dios.

10. Creer al fin en la esperanza, en Él todo es posible porque Dios es Padre de todos las personas.



Para ser cristiano de verdad, debemos tener en la vida:

1. Más sencillez y menos artificio.

2. Más realidad y menos apariencia.

3. Más caridad y menos egoísmo.

4. Más fe divina y menos credulidad divina.

5. Más piedad sincera y menos formulismo.

6. Más espíritu de pobreza y menos ambiciones.

7. Más virtud y menos hipocresía.

8. Más cruz y menos mundo.

9. Más entrega al prójimo y menos comodidades propias.

10. Más deseo de cielo y menos apego a la vida.



Los cristianos tenemos que vivir nuestra fe en comunidad

1. "Alegrense con los que se alegran, lloren con los que lloran." (Rom 12.15)

2. "No haya entre ustedes divisiones, antes bien, estén concordes en el mismo pensar y sentir" (1Cor1,10)

3. "Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas". Pero sin abusar, "pues cada uno tiene que llevar su propia carga" (Gál 6, 2.5)

4. "No salga de tu boca palabra áspera, sino palabras buenas y oportunas para edificación, a fin de de ser gratos a los oyentes. Nada de brusquedad, coraje, cólera, voces ni insultos: destierren eso y toda obra mala." (Ef 4, 29-31)

5. "No hagan nada por espíritu de competencia, nada por vanagloria, antes llevados de humildad, téngase unos a otros por superiores, no atendiendo cada uno a su propio interés, sino al de los otros." (Flp 2,3-4)

6. "Sea su conversación agradable, salpicada de sal, de manera que sepan cómo responder a cada uno." (Col 4,6)

7. "Acaten a los que trabajan por ustedes, presidiéndoles en el Señor, tengan con ellos la mayor caridad por su labor". (1 Tes 5,12)

8. "Eviten las cuestiones necias y tontas, pues siempre engendran altercados, y al siervo del Señor no le conviene altercar, sino mostrarse manso con todos." (2 Tm 2, 23-24)