A Jesús en su nacimiento se le colocó en un belén (Lucas 11,7). El belén primitivo se convirtió en seguida en un objeto de culto. Hacia el año 245 se mostraba ya en Belén la gruta del nacimiento. Se puede ver en Arles en sarcófagos del siglo IV representaciones de la Natividad con Jesús, María, los pastores, los reyes y los ángeles.

Todo el mundo habla de que fue san Francisco de Asís el primero que celebró la misa de medianoche en un belén viviente. (1223, en Greccio, con la aprobación del papa Honorio III)) Estos belenes se extienden por toda Italia y a continuación llegan a la Provenza al final del siglo XII, y se hacen en las iglesias. En muchos lugares estos belenes han llegado a ser verdaderas obras de arte popular, testigo de la fe y de la vida.


Los belenes familiares

En los últimos días del tiempo de Adviento, numerosas familias cristianas han conservado la costumbre de colocar en casa un belén o nacimiento, en un lugar especial del hogar o al pie de un abeto, pero siempre con una cierta solemnidad. Había la sana costumbre en muchos sitios de que los niños dibujaran los personajes del belén, con la ayuda del profesor o profesora. Incluso hoy hay niños que los dibujar o cortan figuritas para colocarlas alrededor del niño Jesús.


En otros lugares

La Provenza, por ejemplo, fue la primera región francesa que desarrolló los belenes. La razón no era otra que el mismo hecho deque hubiera muchos conventos franciscanos. Los temas del nacimiento se hacía de madera dorada y esculpida con diversos motivos del nacimiento de Jesús.

Desde finales del siglo XVII se multiplicaron los belenes y la cantidad de personajes. Los belenes públicos- que existen hoy en muchas ciudades, se prohibieron durante la Revolución. Por este motivo aumentaron muchísimo los familiares.

El belén se convierte en una institución en la que reinaba el buen gusto y las medidas proporcionadas. Ya aparecen el molino, la corriente de agua, personajes de la calle que representan los oficios tradicionales, después la Sagrada Familia rodeada del buey, el asno, los pastores y los reyes. Jesús se coloca en el belén la medianoche del 25 de diciembre.

Los reyes se colocaban en la fiesta de la Epifanía. Hoy se coloca todo al mismo tiempo.

Las figuritas tradicionales son los pastores y todo aquello que la imaginación da de sí.

El Belén, común a todos los pueblos cristianos

Este fenómeno de los belenes, común a todos los pueblos cristianos, alcanza su apogeo en el siglo XVII. Incluso desborda el territorio religioso al instalarse en la corte y en los hogares de las familias nobles y de la alta burguesía. Adquirió de este modo una personalidad original.

En Nápoles, por ejemplo, tiene un carácter espectacular por la escenografía, debida —en gran parte— a los artesanos y artistas (arquitectos, escultores, pintores, orfebres, cerámicos, sastres... Gracias su imaginación y a su buen hacer, lograron reproducir la vida diaria en Nápoles perfectamente unida al acontecimiento religioso del Nacimiento de Jesús.

El mercado, la hostelería, las danzas, los vendedores ambulantes, los mendicantes, los bares, los diferentes oficios, el guarda de ganados, el cortejo real... y todo aquello que estuviera en la vida real y en la fantasía tenía su lugar en los belenes, desarrollado todo en unión armónica con la Natividad de Jesús.

Lo importante es que todo reflejaba un contenido de fe y de vida.