LA POBREZA EN LA BIBLIA


En un primer momento el tema de la pobreza no preocupaba al pueblo de Israel. Cuando Israel pasó de una situación seminómada a la vida sedentaria es cuando aparece la cuestión de la pobreza y la riqueza.
Los hombres dirigentes de las tribus de aquella época eran ricos. La riqueza entraba en la condición de caudillo.
La solidaridad entre las familias y linajes hacía que por lo menos nadie padeciera hambre mientras otro vivía en la abundancia.

Con la aparición de la monarquía las cosas cambian. El comercio y el tráfico hizo afluir el dinero al país y con ello surgieron las diferencias sociales: 1Sam 2,5 7-8; Is 3,16-23; Am 6,1-6.
El pobre es el oprimido, el humillado, el esclavizado, y en casi todos los casos los culpables y causantes de ese mal moral son los ricos, los poderosos, los violentos. Algunos libros de la Biblia nos hablan de la propia culpa del pobre en su pobreza: Prov 6,6-11. El deber del que posee es socorrer a sus hermanos necesitados (Dt 15, 7-11).
Los profetas intervienen en la defensa de los más pobres porque Yahveh era particularmente amigo de los pobres: Am 2,7; Is 3,13-15; Miq 2,8-11; Miq 3,1-4;

Cuando el pueblo de Israel cae en cautividad y después de la misma, se produce un cambio importante en el concepto de pobreza. Pobreza desde entonces será sinónimo de humildad y de entrega a Dios: Sof 2,3; Sof 3,12;

Jesús vio cumplido lo que Is 61,1 consideraba como la principal tarea del Mesías: Lc 4,18
El Señor dice: "bienaventurados los pobres de espíritu". Aquí entiende Jesús por pobreza una actitud de entera orientación hacia Dios. En ella realmente se incluye la carencia de bienes, pues éstos representan siempre un obstáculo entre Dios y el hombre piadoso. El "de espíritu", que falta en Lc 6,20, está completado de otros pasajes bíblicos, como Is 57,15.
También el Mesías descrito por Zac 9,9 (ver Mt 21,5-11) es llamado "anawin" (pobre) porque cabalga modestamente sobre un asno, y no, a la manera de los grandes conquistadores del mundo, sobre un caballo.

Jesús vio en las riquezas un obstáculo para las tareas del reino de Dios: Mt 6,24; 10,9s.; 19,21-26; Mc 10,23-31; Lc 12,15-21; 14,33; 18,22-30, sin que no obstante exigiera jamás la alteración del orden social y económico. Hech 4,32 es un cuadro ideal cristiano que nadie ciertamente hubiera exigido en esa forma.

San Lucas habla mucho en su Evangelio de desheredados, oprimidos y pobres, y emplea imágenes y parábolas de los mismos: Lc 15,11-32; 16,19-31; 21,1-4. El cuidado de los pobres es también uno de los temas capitales de la predicación y en la acción apostólica de San Pablo. La carta de Santiago revela pronunciada simpatía por los pobres, y muestra hostilidad frente a los ricos: Sant 1,9-11; 2,1-13; 5,1-6. Aquí puede haber influido la ideal del AT tardío, de que sólo el desposeído puede ser verdaderamente piadoso.