La sociedad en tiempos de Jesús


El Templo:

Fue el centro de la vida de la nación. Era el palacio de Dios en la tierra, el lugar donde daba audiencia a sus elegidos. Los rabinos dijeron que estaba situado en el centro mismo de la tierra. El templo que vio Jesús fue construido por Herodes. El templo era el orgullo de la nación judía.

El Sumo Sacerdote:

Jugaba un papel muy importante en la vida del pueblo de Dios. Era la autoridad suprema, el primer ministro del culto, el presidente del gran Consejo o sanedrín.

Los Sacerdotes:

Estaban repartidos en 24 clases (Lc 1,5), cada una de las cuales aseguraba el servicio del templo durante una semana, por turnos. Ellos eran los encargados de ofrecer los sacrificios del pueblo de Dios. En los días de Jesús, el número de los sacerdotes era de unos ocho mil.

Los Levitas:

También estaban repartidos en diversas secciones y se ocupaban de las necesidades materiales del templo: limpieza, mantenimiento del orden, música, canto, vigilancia… Su número era casi igual al de los sacerdotes.

La Sinagoga:

Fue un elemento esencial en la vida del pueblo de Dios. En tiempos de Jesús no había ningún pueblo, por pequeño que fuera, que no tuviera su sinagoga. Las mujeres no tenían acceso a ella, pero podían situarse en las galerías altas. El responsable de la sinagoga estaba el jefe de la sinagoga o archisinagogo, que velaba por su mantenimiento y por el orden en ella. Él dirigía las oraciones y los cantos y designaba a los que debían desempeñar algún oficio en las reuniones. En la sinagoga los hombres de Israel recordaban la ley, renovaban la alianza con el Señor y expresaban sus sentimientos de adoración y de alabanza al Señor. Las sinagogas mantuvieron vivo el judaísmo después de la ruina de Jerusalén y lo han mantenido hasta nuestros días.

El Sanedrín:

Era el Consejo supremo de la nación judía. Estaba compuesto por setenta miembros, más el sumo sacerdote. A él pertenecían tres grupos de personas: los sumos sacerdotes o jefes de las familias sacerdotales; los ancianos, que representaban la aristocracia laica; los escribas o doctores de la ley. Ante ese Senado o Consejo fue juzgado Jesús. El sanedrín fue el responsable moral de su muerte.

Las Casas:

Toda la vida de los israelitas giraba en torno al hogar. Las casas en las montañas eran construidas con piedras calizas, en forma cuadrada o rectangular; en los valles las casas eran construida con adobes cocidos al sol. Los techos de las casas servían para almacenar los alimentos y en ellos se encontraba la azotea, lugar para conversar y para rezar. Los pobres vivían en casas de un solo aposento; se sentaban y dormían en esteras y se alumbraban con lámparas de aceite. Los ricos dormían en camas, comían en mesas y contaban con servidumbre.

Los Vestidos:

Los hombres iban vestidos generalmente con una túnica blanca, que llegaba hasta un poco por debajo de las rodillas, y usaban un paño blanco sobre la cabeza, atado con una cuerda de pelo de camello. Las mujeres vestían igual que los hombres, con las túnicas más largas y más finas y con un velo que las cubría los hombros y la cara. Sobre las vestiduras se solía echar una capa, que servía para dormir y cubrirse en las noches frías. En su mayoría los judíos andaban descalzos. Para hacer un camino largo se usaban sandalias, que no eran más que un cuero atado al tobillo y cruzado en los dedos.