LA HOSPITALIDAD EN LA BIBLIA

La hospitalidad es una de las claves en la convivencia de los pueblos orientales. En los tiempos bíblicos tenía incluso un fuerte componente religioso.
Los orientales creen que la persona que viene a su casa es enviada por Dios. Así su hospitalidad se transforma en una obligación sagrada. Cuando Abraham agasajó a tres extranjeros que eran ángeles, mostró una actitud de felicidad porque el cielo le había enviado tales huéspedes: Gn 18,2-7

Costumbres cuando el huésped entra en la casa

1.- La reverencia:
Cuando en un hogar oriental se recibe un huésped, la reverencia entre el huésped y el dueño de la casa se manifiesta. En el mundo oriental tienen la costumbre es hacer una reverencia con el cuerpo un poco inclinado hacia delante. levantando la mano al corazón, la boca y la frente. El significado simbólico de esta acción es para decir algo semejante a esto: "Mi corazón, mi voz y mi cerebro están a tu disposición".
En algunos casos incluso el dueño llegaba a una reverencia más completa para expresar gratitud por un favor. Con frecuencia caían de rodillas, inclinando el cuerpo hasta tocar la tierra con su cabeza, y besando la parte baja de la vestidura de la otra persona, o sus pies, y aun el polvo de sus pies. Algunos podrían pesar que era una especia de adoración que se hacía a la persona, pero esto no era así. Podemos ver varios ejemplos en Hech 10,25, Gn 18,2-3; Gn 23,7,12; Mt 18,26; Ap 19,10.

2.- Los saludos:
Cuando entraban en la casa o en la tienda a la que iban a visitar, el amo de la casa les decía: "Paz sea contigo". El huésped contestará: "Paz sobre ti". En Lc 10,5-6 tenemos un ejemplo que Jesús refiere.

3.- Besos:
Los huéspedes de los hogares de la Tierra Santa, esperan ser besados al entrar. Cuando Jesús fue invitado por un fariseo, comentó que no le había dado un beso: Lc 7,45.
En la Biblia existen numerosos ejemplos del beso entre los hombres: Gn 27,27; Gn 33,4; Gn 45,15; Gn 48,10; Ex 4,27; Ex 18,7; 1 Sam 20,41; Lc 15,20; Hech 20,37.

4.- Quitarse el calzado:
Es una costumbre bastante habitual ya que el calzado estropea la estera donde se sientan a charlar, etc. La idea de contaminación del calzado los llevó a la costumbre de quitárselo antes de entrar a los lugares sagrados. Así en la zarza ardiendo, el Señor dijo a Moisés: "No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado." (Éxodo 3,5).

5.- Lavado de los pies:
Después de la reverencia, el saludo y el beso al huésped oriental se le ofrece agua para lavar sus pies. Un sirviente ayudará al huésped poniéndole el agua sobre sus pies y sobre una jofaina de cobre, frotando los pies con las manos y secándolos con una toalla. Cuando Jesús y sus discípulos estuvieron juntos, el Señor tomó el lugar del sirviente, lavando los pies a los discípulos, lo que ellos mismos habían desdeñado hacer por considerarla una tarea humillante: Jn 13,4-5 . 1Tim 5,10 Gn 13,4 Gn 19,2 1Sam 25,41