La tradición atribuye los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento a dos apóstoles (Mateo y Juan) y a dos discípulos de los apóstoles (Marcos y Lucas). Los primeros evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) se llaman “sinópticos” por el paralelismo de sus contenidos. Si colocamos estos tres evangelios en columna podemos ver que cuentan casi los mismos acontecimientos y sucesos.

Los evangelios no son biografías sobre Jesús. Los evangelios fueron escritos para que conociéramos la predicación de la enseñanza y la misión de Jesús.

El evangelio de Lucas se une a los Hechos de los Apóstoles, que so su continuación, mientras que el cuarto evangelio, junto a las cartas de Juan y el Apocalipsis, forma lo que llamamos “el corpus joánico”.


El Evangelio de San Mateo:

No es el evangelio más antiguo de los cuatro que aceptamos como Palabra de Dios. Se le atribuye al apóstol san Mateo, pero sabemos que no lo escribió directamente este santo, sino que fue lo que llamamos “una escuela mateana” quien lo puso por escrito. Estas personas sacaron textos del evangelio de Marcos y de lo que llamamos “la fuente Q” que es una colección de palabras de Jesús que usaron también Mateo y Lucas.

Este evangelio se escribió entre los años 80/85 de nuestra era. O sea, cuando se escribió este evangelio ya habían pasado unos cincuenta años de la resurrección del Señor. Se escribió en Palestina y en idioma griego.

Este evangelio se escribió para los judíos que se habían convertido al cristianismo, para que entendieran quién era realmente Jesús. Presenta a Jesús sobre todo como Maestro lleno de autoridad, Legislador y Juez. Tiene 28 capítulos.


El Evangelio de San Marcos:

Segundo de los cuatro evangelios que aparecen en la Biblia. Es el más antiguo de los cuatro. Es por tanto, el primer evangelio que se escribió de los cuatro que tenemos. La tradición dice que lo escribió Juan Marcos, que se cree que fue primo de Bernabé, discípulo de Pedro y amigo de Pablo.

El autor utiliza cosas que ya había escritas y recuerdos que le contaron otras personas. Escribe entre los años 65 y 70, seguramente lo escribió en Roma, para cristianos de origen pagano.

En este evangelio no se nos dice nada del nacimiento de Jesús, tiene 16 capítulos. El tema central de este evangelio es “el secreto mesiánico”.


El Evangelio de Lucas:

Es el tercero en el orden de nuestros cuatros evangelios. En la mente del autor este evangelio es la primera parte de una obra que incluye también los Hechos de los Apóstoles. Según Colosenses 4,14, Lucas era médico, probablemente procedía de Antioquía; no conoció personalmente a Jesús y fue fiel compañero de Pablo en Oriente y en Roma.

Este evangelio tiene 24 capítulos. Está escrito en griego después del año 70 de nuestra era. Se dirige a los cristianos de origen pagano. Lucas cogió textos del evangelio de Marcos y de la fuente Q, además de tradiciones de diverso origen, orales y escritos, recogidas por él con todo cuidado. El evangelio de Mateo y Lucas son los dos únicos que nos cuenta cosas de la infancia de Jesús.

San Lucas habla en este evangelio de lo universal que es Jesús y su mensaje, y presta mucha atención a los pobres y humildes. Es el evangelio que tiene más parábolas.