Nunca seré feliz
si no controlo mis sentimientos,
si estropeo mi jornada
por una raya en el coche,
por una palabra airada en casa,
por un error profesional,
por una cita fallida,
por un resultado adverso,
por una carrera en la media,
o por la corbata torcida.

Nunca seré feliz
si soy víctima de mis emociones,
esclavo de mis pasiones
o prisionero de estúpidas esperanzas."

(Phil Bosmans)