Creo realmente que el excesivo hincapié en lo puramente intelectual de nuestra educación ha llevado a un debilitamiento de los valores éticos.

No pienso tanto en los peligros que conlleva el progreso técnico de la especie humana, como en la asfixia de la consideración mutua entre hombres, por un hábito de pensamiento muy matter of fact que ha venido a extenderse como una terrible helada sobre las relaciones humanas.

La plenitud en los aspectos morales y estéticos es un objetivo muy próximo a las preocupaciones del arte más que a las de la ciencia. Es importante, por supuesto, la comprensión, pero ésta sólo resulta fecunda cuando sustenta un sentimiento cordial y fraterno en la alegría y en la aflicción (…).

En este sentido, la religión constituye una parte importante de la educación, en la que recibe una escasísima consideración y no suficientemente sistemática. (…) sin una cultura ética no hay salvación para la humanidad.

(Albert Einstein)