Entra dentro de ti mismo, secunda el deseo de conocer y deja de lado las preocupaciones de la vida y de la misión. Bucea en tu intimidad y busca ese dulce lugar escondido de tu ser donde estés libre de ruidos y de interminables disputas contigo mismo. Entonces, en silencio, escucha la voz de la verdad. Vive en comunión contigo."

(San Agustín, sermón 52,19,22; sermón 1,13)