«Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que Dios le resucitó, alcanzarás la salvación. Pues con el corazón se cree para quedar libre de culpa, y con la boca se reconoce a Jesucristo para alcanzar la salvación.

La Escritura dice: «El que confía en Él no quedará defraudado». No hay diferencia entre los judíos y los no judíos, pues el mismo Señor es Señor de todos, y da con abundancia a cuantos le invocan.

Acerca de esto dice: «Todos los que invoquen el nombre del Señor alcazarán la salvación.» Pero ¿cómo le van a invocar, si no han creído en Él? ¿Y cómo van a creer, si no han oído hablar de Él? ¿Y cómo van a oír si nadie les anuncia el mensaje? ¿Y cómo van a anunciarlo, si no hay quien los envíe? Como dice la Escritura: «¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!».

De la Biblia: Carta a los Romanos, capítulo 10, versículos del 9 al 15. (Rom 10, 9-15).