Deben esforzarse por añadir a su fe la buena conducta;
a la buena conducta, el conocimiento;
al conocimiento, el dominio de sí mismo;
al dominio de sí mismo, la paciencia;
a la paciencia, la devoción;
a la devoción, el afecto fraternal;
y al afecto fraternal, el amor.

Si poseen estas cualidades y las desarrollan,
ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo.
Pero el que no las posea es como un ciego o corto de vista;
ha olvidado que fue limpiado de sus pecados anteriores.

Por tanto, hermanos, ya que Dios les ha llamado y escogido,
procuren que esto arraigue en ustedes, pues haciéndolo así nunca caerán.

(De la Biblia : 2ª carta de Pedro, capítulo 1, versículos del 5 al 10).