LA COMPRENSIÓN

Se dice que la comprensión, es una parte importante de nuestra vida, hasta tal punto que cuando ésta llega es como la luz que enciende una habitación, acabando con la oscuridad existente.

Cuando comprendes una situación es como el bálsamo que cura las heridas de esa historia. Por ejemplo: una historia mal acabada, unos amigos que se enfadan, unos hermanos que no se entienden, por puntos contrarios y distantes, una madre y un hijo, un padre y un hijo, dos compañeros de trabajo enfadados por un mal entendido…etc.

En fin, la lista sería grande e interminable, pero cuando la comprensión de los hechos se hace presente, todo se queda en nada, todo se acaba como una mala tormenta, como una pesadilla, y como después de la tempestad viene la calma y el sosiego se hace presente.

La comprensión, es descifrar los pormenores de una situación para tratar de entenderla, es como un puzzle de muchas piezas, que cuando empiezas a ver todas las piezas una por una, vas comprendiendo que cada una ocupa un lugar determinado y no otro.

En una situación cualquiera, lo primero es pensar el porqué esa situación me ha dolido tanto, es decir, tratar de comprender y luego entender y aceptar qué es lo que me molestó de aquello.

Cuando uno entiende lo que nos molestó en aquella situación, si eres sincero contigo mismo, te darás cuenta de que básicamente es que esperamos demasiado de los demás, sea quien sea y sea cual sea el parentesco que tenga con nosotros, siempre esperamos demasiado de los demás, y en base a eso nuestras expectativas dominan nuestro corazón.

Cuando esto no se cumple no sentimos defraudados y decepcionados, cuando simplemente lo que ha sucedido es que cada persona llega hasta donde sabe y a veces hasta donde puede, lo cual no quiere decir que la gente no evolucione ni cambie, todo lo contrario, simple y llanamente es que todos tenemos nuestro momento, y lo que somos hoy no seremos mañana, con lo cual si aspiramos mas de lo que hoy nos pueden dar los demás, es cuando surge la decepción y nos llevamos el chasco.

La comunicación tiene mucho que ver con la comprensión, es decir, en la medida en que me comunico conmigo, así lo haré con los demás, si soy sincera y abierta conmigo, así lo haré con los demás, en definitiva se trata de llamar las cosas por su nombre, sin colorantes ni conservantes, tal cual son.

A medida que crecemos, da la impresión de que perdemos esa capacidad de hablar las cosas tal como son y de llamar las cosas por su nombre original, y empezamos a fingir lo que no sentimos, cuando por dentro nos estamos muriendo, y le vamos dando mas importancia al que dirán los demás sobre mí, con lo cual eso parece más importante que seguir siendo genuinos y originales, como éramos entonces, sencillos, abiertos, comunicativos, espontáneos y creativos, en una palabra, felices.

Lo bueno de todo esto es que siempre hay gente más preparada que nosotros, ¡afortunadamente para el mundo!, y nos van enseñando a ser nosotros mismos, desde la aceptación y la comprensión, con lo cual vamos recuperando lo que perdimos ayer.

Y a medida que crecemos aceptándonos y sintiéndonos libres de nosotros mismos, vamos comprendiendo que cada uno es como es, que cada uno tiene una historia personal, que esperar de los demás es un camino inútil, porque al igual que nosotros no damos lo que esperan los demás, ¿ como van a ser los demás diferentes a nosotros?

Si el amor es libre, ¿ por que queremos atarle ? y pensamos que por el hecho de “amar” ya tenemos derecho de exigirles a los demás que sean como esperamos, para que satisfagan la necesidades interiores que tenemos y que no hemos aprendido a darnos nosotros mismos.

Y en estos casos la comprensión es un bálsamo, es el perdón por exigir y por pretender, lo que no nos da derecho, la cuestión es que no nos han enseñado a vivir y vamos exigiendo lo que no nos dieron.

La comprensión en todos los casos, es como un amanecer donde todo es paz, luz y armonía, para recordarnos que también eso somos nosotros y que también lo podemos conseguir.

Con la ayuda de Dios todo se puede conseguir, si ponemos empeño, ilusión, ganas y mucha voluntad para levantarnos y no quedarnos en la caída, recogiendo lo que aprendamos y siguiendo adelante, aunque la circunstancias nos digan que nos quedemos en la caída y que ya no tenemos salvación, siempre hay una Luz dispuesta a guiarnos, intenta no desesperar y lo conseguirás.

Gracias.

(c)2009 Rosa Díaz Santiago