LA ALEGRÍA

Cuando hablan de la alegría todos llegan a la misma conclusión; dicen que es necesario, que es buena para la salud, no solo física, sino también mental y también espiritual. Que te ayuda a superar cualquier situación problemática que tengas en tu vida, y que si no la tienes en tu vida, hay que buscarla como sea, bien sea apuntándose a un curso de risoterapia, o viendo películas de carácter cómico para que te provoque la risa, o salir con los amigos más alegres que tengas; en fin que hay que ir en busca y captura de la alegría, como una necesidad vital para vivir, como puede ser el comer o el respirar.

Lo cierto es que cuando atraviesas una situación complicada en tu vida, es difícil ir en busca de la risa, es más, da la impresión de que en esos momentos es imposible encontrarla y mucho menos sacar ganas suficientes para buscarla.

Pero lo cierto es que es una de las mejores medicinas contra cualquier virus que ataque nuestra vida, porque tiene un poder sobre nuestras defensas que no la tienen ni siquiera las medicinas.

Nuestra mente recoge este mensaje de forma instantánea, enviándolo de inmediato a todo nuestro cuerpo un mensaje positivo de cambio, de renovación, y de nosotros depende que este mensaje se repita para que origine un cambio radical en nuestra vida.

Desde luego los que entienden, saben que la risa además de ser contagiosa es un medio natural para desinhibirte de tus propias trabas y desde luego la mejor terapia es reírte de ti mismo, reírte de esas cosas que te tomas en serio y que te sacan de tus casillas.

Si nos apuntáramos todos a un curso de risoterapia alguna vez, seguro que el mundo iría por otros caminos más constructivos, que nos conduzca al compartir, a dejar nuestro orgullo de lado para acercarnos a la persona que tenemos al lado, y escuchar su punto de vista, en lugar de intentar cambiarle de opinión, creyendo que estamos en posesión de la verdad.

Riamos pues, riamos mucho, para que la sangre fluya alegre hacia nuestra mente, y ésta a su vez hacia todos los órganos de nuestro cuerpo, proporcionándonos una visión de la vida mas alegre, y quizás a su vez nos impulsaría a contagiar al mundo, para decir que otro punto de vista es posible, y que ¡no pasa nada!

Y si reímos tanto, y nos sentimos felices podemos llegar a nuestro interior, donde existe y existirá la alegría mayor que pueda tener el ser humano, el de encontrarse a sí mismo, que es como encontrar a un buen amigo después de tanto tiempo, es el reencuentro que te llena el alma y te colma de tanta felicidad que puedes tocar hasta el cielo con las manos.

(c)2009 Rosa Díaz Santiago