EN DÍAS COMO ESTOS…

En días como estos, siento que todo lo que ayer me aprisionaba, hoy ya pasó.

Siento, en días como estos, que estoy conectada otra vez con la ilusión y la alegría de conseguir mis propósitos.

Es casi mágico descubrir que, en días como estos, todo se te revela con claridad, puedes ver sin ver, como el futuro se presenta ante tí, para impulsarte y decirte que tengas valor para continuar.

Da la impresión de que sin poder volar, me siento volar y que podía recorrer las calles saltando y brincando de felicidad, con la energía suficiente para llegar a todos los lugares sin dejar uno fuera, derrochando felicidad por todos mis poros, a la vez que contagias a los demás de la misma felicidad.

Es como si mi cuerpo estuviera envuelto en la energía del sol, y vibrara de tal forma, que los miedos, la inseguridad, la falta de valor y las dudas quedaran reducidos al tamaño de una hormiga hasta hacerlos desaparecer, y quedar únicamente la persona que soy realmente, y con una claridad tan fuerte, que seria capaz de emprender cualquier cosa que seguro, seria un éxito.

Todo se torna de un color claro y cristalino, que hace desaparecer “lo malo” y “lo bueno”, solo hace que veas las experiencias distintas, unas quizás con sensaciones más agradables que otras, pero experiencias al fin y al cabo, que te hacen madurar y caminar.

Y en días como estos parece que lo comprendes todo, asientes ante todo porque conoces la verdad, e incluso puedes y te atreves a sostener la mirada a quien no le caes bien, y al que te cae mal, es como si le vieras transparente y supieras de su vida y su dolor.

Sin tomar nada extraño, sin beber ninguna bebida energética, únicamente es el abrazo del Señor, que parece decirte,

“estoy aquí, sigue tu camino sin miedo y con valor, y cuando tengas que parar, para y retoma el viaje más fuerte que antes, no estás sola”

Es igual el nombre que le pongas, el acude en tu ayuda siempre, y cuando los “días como estos” se van, te queda el recuerdo de aquella sensación que impregnó tu alma de vida y decisión…

Entonces surge una pregunta:

¿Como puedo tener más “días como estos”?

¡Fácil!

Depende de ti, y de todos, tener más días como estos, simplemente necesitas ¡ser tú! y para ser tú necesitas encontrarte, comprenderte, aceptarte y amarte, y si además tienes un compañero de viaje, tan especial como es Jesús, te resultará más fácil incluso aquello que parecía imposible de conseguir.

Y lo más hermoso es que El vino para todos, le crean o no, le acepten o no, es tan grande y a la vez tan humilde que cuando le conoces, es imposible no seguirle.

Días como estos se repiten con Jesús, en más de una ocasión, pero si quieres comprobarlo ponlo en práctica y luego me contarás. No lo creas porque sí, aunque de Él se trate, Él no nos quiere repetidos, ¡sería aburrido!

Porque aunque seamos iguales ante sus ojos, siendo diferentes tenemos más que aportar.
Gracias Padre !

(c)2009 Rosa Díaz Santiago